Diciembre 2010. Estoy en mi pieza sin ánimo de trabajar en mis obligaciones voluntariamente adquiridas. Desde el living de mi casa llega el sonido de la Teletón, que mis padres están viendo. El sonido es una mezcla de voces infantiles, la voz característica de Don Francisco, celebridades de la televisión y una lluvia de empresas, "grupos", directorios, sindicatos de trabajadores, políticos. Por momentos pasan historias de niños minusválidos, cosas tristes generalmente, obvio porque son minusválidos...
Pero me detengo un momento a tratar de hacerme una opinión respecto a este fenómeno televisivo, comercial y solidario. He visto en internet, con una búsqueda rápida, y sorprendentemente la gente que opina en contra de este evento es mucha, incluso políticos. Otros muchos adornan la información como si fuera una novela de contactos que se originó para generar dinero. ¿será? ¿debo aportar a este evento de mi bolsillo? ¿es justo? Como partir, no tengo ningún antecedente fuera de lo que me llega por la televisión. Sin embargo hay mucho más que eso:
Honestidad
En primer lugar, corresponde la honestidad propia. Yo no ando preocupándome de los minusválidos cada día. Sí me da pena cuando veo un ciego, o un tipo en silla de ruedas, pero francamente me da pena porque yo no me imagino viviendo así. Desconozco completamente si esas personas son realmente infelices como viven. He aquí el primer enlace con mi base de percepción. ¿Por qué me dan pena los minusválidos si de verdad que nunca he conversado con ninguno? y si se da la oportunidad de conversar, ¿no pasa que uno no pregunta esas cosas porque "da cosa"? ...cómo tan desubicado cierto (ahora escucho de fondo un niño en la tele pidiendo aporte de la gente, clamando por televisión por el aporte, que la Teletón crezca.. Don Francisco lo entrevista, le pregunta que quiere ser cuando grande, si le gusta alguna chica...). Yo no conozco la realidad de un minusválido, lo único cierto, es que no me gustaría ser minusválido.
Segundo ¿No existirán acaso minusválidos felices? Yo no puedo responde eso, porque nunca me he dado el tiempo de saber. Pero entre todos los existentes, ¿será acaso que un ciego es infeliz porque no puede ver? ¿Será su vida más difícil que el de una adolescente embarazada, con un padre alcohólico a la cabeza y una madre que sale todos los días a trabajar de nana mal pagada? ¿será un inválido más infeliz que una mujer que se ve obligada a trabajar de prostituta por algún motivo? ¿No existe hoy en día lo que podría llamarse minusválido social? (medio cliché el nombre eh) A estos últimos, ¿quién los considera?
Tercero. Entre los dos grupos de minusválidos, los físicamente incapacitados y los socialmente mermados, visualmente es más fuerte ver un minusválidos físico. Es fácil para uno "sano" imaginarse sin poder ver, o sin poder escuchar, o con una pierna menos. Así también es fácil sentir la desesperación, casi instantánea, de imaginarse en esas condiciones. ¿Cómo camino si no puedo ver?, ¿cómo me comunico si no puedo escuchar?. Francamente para uno que nació con los 5 sentidos, es terrible imaginarse así.
Cuarto. Por otra parte, los minusválidos sociales son menos impactantes y el motivo es simple. Es porque son muchos y ya la gente se acostumbra a verlos. Hoy se camina sin asco por delante de pordioseros, gente que duerme en las calles, gente que pide plata, gente que sale a trabajar con sus niños, o que los envían a limpiar vidrios o a hacer malabares a la intersección de Paicaví con Bulnes. Si se conversa un poco, la apreciación aquí es de rechazo antes que de solidaridad, la gente "normal" se ve asqueada de esto. Incluso algunos creen que estos personajes ganan más plata y viven mejor. Quizás ganen más plata ...
Así, respecto a la honestidad en la solidaridad que yo deposito a este evento, se reduce a "imaginarme sin algún sentido". Ello produce en mí el dolor que YO sentiría, o que mi hijo sentiría o mi primo, o mi amigo de la infancia, o mi hermana, o mis padres. En lo que respecta a mi evaluación, si deposito dinero a la Teletón mañana y si lo he echo antes, no es por ayudar a los desvalidos, es por asegurar que alguien me ayude a mi o a mis cercanos en el hipotético caso que quedara físicamente desvalido.
El final de la cadena. Lo comercial
La Teletón abre las puertas al comercio de una forma brutal. La gente, digo yo aquella gente que piense como yo, va a sentirse presionada por aquel dolor de imaginarse minusválido a comprar todos los productos de la Teletón. La publicidad con niños alcanza su máxima expresión y todo el mundo pide "tu aporte". ¿Y no que yo aporto cada vez que voy al supermercado con mi vuelvo que prácticamente me roban, porque quién va a andar peleando por un peso? Se supone que todo el año he donado plata para fundación las rozas, los bomberos, y no se que otra cosa que me han puesto en la boleta del supermercado. Y ahora, con bombos y platillos, me dicen: "hey tu, ve, sal de tu casa y camina o gasta plata en la micro, haz una fila en el banco y deposita, pero cómo vas a depositar 500 pesos, mínimo 2 lucas".
Por otra parte me dicen "hey consumidor, ven a comprar acá tu ropa, tu comida, tus juegos y vicios, que donamos una parte a la Teletón" Luego uno los ve, en la televisión, los gerentes comerciales o de marketing con sus ternos perfectos haciendo publicidad a la empresa, donando un sustancioso cheque "a nombre de la empresa", "o del grupo" al que pertenecen. Finalmente en la pantalla, el solidario es la empresa. ¿acaso no se les está permitido ir al banco más cercano, como todo chileno, y depositar anónimamente la contribución?
La indiferencia
Cada vez que se hace la Teletón me da la impresión que el papel de las empresas es mayor. En las donaciones, me he dado cuenta que casi no se conmueven los animadores con los aportes de 1 a 10 millones de los particulares. A los bancos en Regiones prácticamente se les exige que hagan más dinero que la teletón anterior. La vez pasada fueron necesarios mil millones de Farkas para que Don Francisco mostrara "algo" de conmoción, y los otros mil millones del chileno-gringo que también donó. Mi apreciación es que, por hacer un programa televisivo por veces muy apurado, la sensibilidad a los aportes se ha perdido y se está transmitiendo ello al Chileno común. Yo mismo encuentro una ganga que Falabella aporte 100 millones y se necesitan unos 500 millones para sentir que "esa empresa ya muestra que vale".
Conclusión
Sin hablar sobre la calidad moral de los personajes atrás de la teletón, o lo fines políticos, o los fines económicos, veo que la teletón para mi no es un evento solidario. Si aporto, si es que aporto, es por autosolidaridad, por aquella sugestión sobre "lo que podría ser si me ocurriera a mi". Me molesta de sobremanera que se utilicen niños en esto, ¿acaso los únicos minusválidos son niños? ¿acaso los únicos sanables son niños?. Yo llegaría a pensar que son un buen medio de marketing, que sensibilizan a la gente con precisión de reloj suizo, que sus voces delgadas y fácilmente llorosas son grito y plata. Que durante dos días no solo ganan una fracción de niños minusválidos, si no que todo el engranaje televisivo, político y empresarial, ya sea en imagen o directamente en dinero. Lo del dinero es indagar, porque no lo se, pero lo de la imagen está a la vista. La Teletón completa es imagen. El dinero todo finalmente proviene del Chileno, ya sea porque fue al banco a dar 2 lucas o porque compró el papel higiénico más caro del supermercado porque tenía el logo de la teletón.
¿Y los minusválidos sociales?, ¿y los pordioseros?, ¿y los pobres de educación y por tanto sin oportunidades? ¿y los pobre de espíritu? Hay gente infeliz en este mundo y no es precisamente al que le falta una mano. No me considero solidario en esto, pero tengo claro que ni aportando millones podría decirse que lo soy.
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