jueves, diciembre 30, 2010

un año de mierda !!??

Ha llegado fin de Diciembre y con ello el fin de año. Una arbitrariedad más de la mente humana, parece que antes la gente era más sensata y ponía los límites de las cosas junto a fenómenos naturales. Yo no se que pasa el 31 de Diciembre en algún plano astronómico o histórico, no tengo idea, así que el que sepa me puede instruir al respecto. Pero el asunto es que es fin de año según el impreciso calendario que rige y viene el despliegue de "balances", todos dan su opinión en alguna junta, reunión, un breve post en las redes sociales: "un gran año", "un año de mierda", "que este año sea mejor que el que se fue" y así muchos más. Y como yo también soy humano, no me quiero quedar atrás en dar la opinión, daré aquí mi apreciación de lo que fue.

Entre los dos caminos que puedo tomar, dar un balance personal e íntimo o uno global sobre lo que ví, me parece mucho más interesante el segundo en cuando puedo intentar omitir las subjetividades. Evitar manchar un juicio sobre el año con mis propios sufrimientos y alegrías, porque hubo de todo; particularmente cosas muy tristes rodearon mi circulo social más ligado a los amigos, pero no por ello voy a ensuciar un año completo diciendo que todo fue malo, triste y oscuro.

Un año marcado por el terremoto, la calamidades se dieron por todas partes. Fue una instancia memorable también desde otro punto de vista, se pudo ver como es la gente cuando la sociedad se desmorona. Sucedió que ante el derrumbe de casas y edificios también de derrumbo la supuesta "racionalidad", "el buen comportarse", "lo bien educado". La mayoría pensábamos en sobrevivir, fue como estar en un Apocalipsis donde la prioridad era conseguir lo necesario para vivir: agua, alimentos y techo. Pero esto no sucedió inmediatamente, cuando fue el terremoto, durante los primeros quizás dos días, la gente aún se sentía en la civilización y sin distinción de clases ni nada se fueron a robar lo que pillaron: Autos, bicicletas, camas, lavadoras, refrigeradores, carros de supermercado, teles, computadores... Mi única explicación a ello es que la gente en los primeros momentos, pensando que la sociedad aún funcionaba, fue y robó para luego vender o que se yo, simplemente tener, pero no había ni agua, ni luz ni combustible así que todo era inútil. Todo era inútil y fundamentalmente el dinero, eso fue lo mejor, pero lo mejor que he visto en mi corta vida. Ver como el dinero ya no servía de nada y las personas tenían que recurrir a otras formas de negociar. En ese momento, cuando el dinero dejó de servir, la sociedad estaba destruida post terremoto.

Luego vino el miedo. No ese miedo por los pedazos de casas o edificios que aún estaban callendo y las réplicas. El miedo al "saqueo", el miedo a que los flaites llegaran a las calles a robarse los pocos alimentos que tenía cada uno en su casa. Y aquí empezó lo otro muy interesante: la formación de "clanes", nuevas pequeñas sociedades, que se extendían a no más de una cuadra, desde una calle a una cuadra pienso yo. En estos clanes, la gente se prometía seguridad, compañerismo y alimentos en el caso que a alguien le faltara algo. Yo con toda la gente que conversé, en todas las partes de concepción, talcahuano, chiguayante, san pedro, hualpen, en todos lados se tomaron las calles, se prendieron neumáticos por las noches, la gente andaba armada aunque sea con fierros (yo andaba con un "diablo", ajaja) se hacían vigilias. Fue el quizás único momento en mi vida que he visto la auténtica solidaridad con el vecino, esa preocupación individual y colectiva a la vez, ese conversar y conocerse en las vigilias, sacar una guitarra para tratar de animarse, prestarse harina para el pan o levadura que escaseaba. Darse el dato del agua, que había una vertiente media desconocida, prestarse los bidones de 200 litros y la camioneta funcionando con bencina recolectada entre varios.

El valor a la familia fue algo que, y aquí inevitablemente me vuelco a lo personal, se incrementó. El valor de la gente que uno quiere, la preocupación por el que estaba en Santiago, o los tíos de Laja, los primos que uno nunca ve. La prima en Valdivia, al menos en el pensamiento pasaba ese "ojalá estén bien" y encontrarse con un tío luego de un par de días y preguntarles por la salud de todos lo que ha visto. Ver llegar a mi cuñao de Santiago en el auto con un pedido de alimentos tanto para nosotros como su familia... uff. Muchas cosas que van agitando las profundidades del alma al recordar. Fue algo que yo pienso sucedió en muchas familias, con otras formas, pero que acercaron a la gente a un valor mayor. Fueron cosas buenas que el terremoto removió, además de tierra y agua.

La llegada de los militares fue otro hito. Yo creo que crecí parte de mi infancia bajo el toque de queda, pero nunca fui consciente de como era. En esto del terremoto fue un efecto doble: se agradecía la seguridad que entregaba, el dormir bien en las noches, pero las pequeñas sociedades de clanes que había nacido empezaron a disolverse con la entrada en vigencia de la sociedad que no estaba muerta, andaba parrandeando no más entre decisiones mal tomadas de algunas autoridades que no viene al caso. Y así empezó el retorno al mundo como era, algunos demoraron más otros menos, llegó el agua, llegó la luz. Se acabó eso de juntarse en torno al chonchón que nos enseñaron a hacer con aceite de cocina, una servilleta y una papa; el retorno a la individualidad. Algunos empezaron a volver a sus trabajos, a trabajar mucho por que se necesitaba tener las empresas andando para producir acero y esas cosas. (tampoco voy a gastarme en cuestionar ese argumento de las empresas). De repente el supermercado abrió y el dinero en gloria y majestad, comprar el primer pan hecho en panadería luego de meses, el jugo artificial y la bebida mucho más tóxica que el agua. La alegría de la gente al volver lentamente, o quizás no tanto, a la rutina acompañada de los medios que no dejaban de mostrar calamidades...

No se en que momento, ya no recuerdo, como que las cosas estaban en su lugar nuevamente. Aún todo desmoronado, todas las calles destruidas, pero la sociedad en su equilibrio ya tenía todo funcionando: Seguridad, abastecimiento, orden.  Entre todo eso, las autoridades seguían en su circo, "aer... de quien es  culpa esta cuestión". Al menos eso entretenía a la gente lejos de traer algún bienestar directo.

Y, de repente un 33 demoniaco invadió todo. Adiós terremoto, reconstrucción, gente aplastada y sin casas, media aguas de plástico, banderas enlodadas. Todo fue minería, todo fue norte, desierto y 33 que se quedaron atrapados en una mina. Los mismo que ahora se la han viajado todo, que salieron en todas las portadas de los medios a nivel mundial por hacer lo que cualquier mortal hubiera intentado hacer y lo que hicieron todos los del terremoto: mantenerse con vida usando los medios disponibles para ello. 33 vivos que ni se comparan a todos los muertos del feriado extendido de Septiembre por el bicentenario. 33 que alimentaron la tele, los políticos y el hambre de información vacía  y algo de que hablar de la gente que había vuelto a la "realidad" y sus vidas ya eran nuevamente muy aburridas en la monotonía. Entonces los 33. Ni un ápice de solidaridad vi yo en ello, muy bien que hayan sobrevivido y los hayan sacado, pero fue un circo digno del bicentenario que rápidamente se unió al otro circo.

Mención breve a la teleton no más. Ya escribí sobre ello en alguna parte. Cada cual es libre de sentirse solidario, pero otra cosa es serlo. Y en esa delgada linea juegan todos con riesgo de caerse y por no caerse se unen a la causa, no evalúan sus propias emociones si no que hacen suyas las inducidas por los medios, los niñitos que además de ser minusválidos son usados para fines comerciales. ¿Y donde están los derechos humanos cuando realmente son aplastados?, y los derechos humanos para los presos, ahí si que si aparecen, para defender a quien mató, violó, asaltó, contrabandeó, etc.

Y que estaba hacinados, y que se han quemado. Y que están demasiado hacinados, que así no pueden estar. ¿De qué está hablando la gente? ¿no es acaso esa la forma de castigo, privación de la libertad, que impera hoy en día y ha imperado casi siempre? ¿Y ahora que es demasiado? O yo veo todo al revés, como dice una canción de la Renga, o los medios dan vuelta la tortilla con "la historia de los presos", haciendo víctima al criminal. No hay escrúpulos en eso de tener pantalla y la gente parece que todo lo traga. Yo recuerdo cuando era el terremoto y se decía, "que los rati agarren a balazos a los flaites no más", "que bueno que llegaron los milicos pa que fusilen a los delincuentes". Y ahora, de un momento a otro, la gente se vuelve compasiva por los sentenciados. Lo peor del año sin duda, el doble estandar y la manipulación de la gente por los medios. La falta de acertividad en evaluar una condición social, en poner criminales como víctimas, gente que nadie quisiera como vecino, gente que muchos quieren muertos, pero por no parecer malos, sigamos el amén a lo que dice la tele. Seamos todos blancas palomas que San Pedro nos juzgará con un video de tvn, chilevisión o cualquier otro medio nacional en la mano.

Y me salto a isla de pascua, solo en el "the clinic" vi algo de ello. Quizás también salió en emol, la tercera, pero solo miro los titulares de la portada y nunca vi nada. Se podría juntar esto con los mapuches, ya que es tema de los pueblos originarios. Vi unas fotos de los rapanuis acribillados por los carabineros que se enviaron a esa isla, creo que por tema de un hotel y unas tierras, no entiendo muy bien, solo vi el desalojo. Si le dan el poder a quien no lo sabe usar pasan estas cosas y parece que eso fue lo que sucedió. Un carabinero con una orden directa la aplica y el isleño no entiende eso de la orden porque tiene otra cultura muy distinta. No se en que va ese asunto, pero lo que vi fue feo. Todo eso es muy feo, todo lo de los pueblos originarios, que tampoco se sienten chilenos y los tratan como si fueran. Quizás cuándo y de que forma se arregle o desarregle todo ello, al menos escuche que los mapuches piensan hacer un partido político y me parece excelente. Ojalá no se vendan a la política nada más y empiecen a dar, ahora legalmente, las pocas tierras que aún tienen por beneficios a los del partido. Quien sabe...

Como resumen, me gustó el año. Ha tenido de todo, he podido ver la gente en otra perspectiva ante tanta perturbación. Me he aprendido a conocer yo mismo también en el mismo proceso. Al menos en mi ciudad, la reconstrucción va avanzando, veo avances. Fundamentalmente, por un lapso de tiempo, fuimos despojados bruscamente de las rutinas y el ir y venir sin pausa, doloroso, sí. Quizás quien no sienta nunca dolor, nunca sepa lo que es ser feliz.

lunes, diciembre 27, 2010

libertad !!

La libertad es un concepto tan usado hoy por hoy que ya no tiene forma. O si la tiene, es deforme.

Desde un punto de vista muy físico, libertad se asocia a la ausencia de fronteras que impidan el movimiento. Bajo ese principio, del más bajo nivel, funcionan las cárceles y se fundamenta la justicia; el castigo al culpable es quitarle su libertad física. Alguien que sepa del tema me podría decir que no es solo eso, que se le cortan las alas a la gente, las oportunidades, etc. pero yendo a lo primario pienso que la mayoría lo puede entender de esa forma. Sin embargo, ese concepto básico es aún ambiguo, considerando que la mayoría estamos restringidos en movimiento de una u otra forma. Quizas las fronteras físicas no son perceptibles para todos, pero probablemente existan más allá de lo que podemos ver. Por este motivo, la libertad es también subjetiva a la capacidad de la gente de sentirse asfixiada por la falta de espacio; por ejemplo, la gente claustrofóbica se desespera en espacios cerrados, un asensor,  donde el normal de la gente se siente aún relativamente bien.

Esta subjetividad transforma la libertad en algo ambiguo y manipulable. De las dos componentes de la libertad que me he referido, la percepción de la gente es manipulable en tanto las fronteras físicas son impuestas. Ello permite mover las fronteras que nos rodean, que nos presionan, tanto como sea posible, tanto como la gente acepte las fronteras o en el caso extremo, les gusten. Ahora, si las fronteras no son físicas queda un despelote que nadie entiende y es en este ámbito donde "la libertad" se usa, para mi gusto, con cualquier fin y no se puede asegurar en mis tiempos que sea buena, mala o necesaria. Por ejemplo, libertad de pensamiento. ¿Cómo y cuál es la frontera en este caso? ¿Cómo se puede limitar, sesgar o dirigir el pensamiento? ¿Se puede? ¿Se hace?

En un caso cualquiera, por ejemplo si necesito comprar una cama, voy a buscar los modelos disponibles en el mercado. Aquí uno se encuentra con varias tecnologías que supuestamente aportan al buen dormir, tecnología que yo ignoro porque compraré una cama una vez cada 5 o 8 años... por ahí mas o menos. Entonces voy con toda libertad de elegir el modelo que más me guste, pero al no tener idea, la elección se basa probablemente en la opinión de alguien más que quizas tuvo la misma cama o simplemente en la sugerencia del vendedor, en la información de alguna publicidad o que se yo. Del ejemplo, tal parece que la libertad de pensamiento está limitada por el conocimiento que se disponga. Evidentemente el conocimiento técnico limitará mis pensamientos relativos a elegir cosas materiales, en tanto el conocimiento cultural o como se quiera denominar, mis pensamientos sobre como vivir; decisiones de mayor orden e impacto.

En este contexto, si se ignora los límites de la libertad, uno se siente libre aún en la hipotética situación que no lo sea. En el caso del conocimiento técnico creo que no es un problema, pues muchas veces la gente no sabe qué comprar, qué es mejor o qué utilidad tienen ciertas cosas y se puede sentir a la deriva, ignorante, frustrado e incluso estafado. Signos de que no hay libertad en la decisión aún cuando tiene la capacidad de comprar lo que se le antoje.

El caso de la cultura es distinto, esta es prácticamente heredada, pues en colegios y liceos apenas si se enseña conocimiento técnico. Así, yo heredo la forma de vivir, de creer y de pararme frente a la vida del medio social más cercano: familia, vecinos, amigos, etc. y esto es lo que condiciona mi libertad de pensamiento en su principio. La primera linea de fronteras a la libertad está dado por lo heredado y probablemente no me doy cuenta de las restricciones que me imponen, pues esta cultura es traspasada desde el nacimiento. En principio, fijan mi forma de vida, mis necesidades y proyecciones: en que creo, que es bueno o malo, que es justo, que es divertido, etc. Por este motivo, yo me siento fundamentalmente libre y considero que mi estilo de vida es EL estilo de vida: el mejor, el correcto y el que todo el mundo debería seguir. Costumbre heredadas, religiones, opciones políticas, todo ello y más, si la familia lo hace bien, puede ser traspasado íntegramente a las nuevas generaciones, quienes no tendrán opción a discutir sobre ello al ignorar que son restricciones. Es como un proceso en que la cultura se transmite y sobrevive, pero en un flujo limitado y cezgado de información. Un buen ejemplo del mecanismo yo lo veo reflejado en las familias evangélicas (cristianos, según me han dicho ellos mismos) donde, al ojo, el 99% de los hijos de evangélicos siguen siendo evangélicos y salen a las calles a predicar de buena fe, pensando que eso es lo mejor para el mundo y la vida de las personas.

Por ello, en mi opinión, para que la gente tenga libertad real de pensamiento, el conocimiento cultural transmitido en la familia o medio social más cercano debe ser complementado con cultura externa que aporte nuevas aristas a la persona. Esta persona con un nivel de cultura incrementado transmitirá a sus hijos la cultura de esa forma aumentada en un proceso que puede conducir, luego de muchas generaciones, a una cultura más abierta, extensa y diversa. Esto es, a abrir las fronteras de la libertad de las personas hasta ahora encasillada en una fracción de cultura. Es claro que yo mismo puedo hacer algo por ello, leer, aprender otras formas de vida humana y religiones, informarme sobre lo que se piensa en otras partes, leer sobre lo que se hizo y no resultó. Internet provee muchas herramientas para esto pero al parecer no son aprovechadas con ese fin.

En las condiciones actuales en Chile, no puedo creer yo que haya una libertad de pensamiento, definitivamente no pertenezco a un pueblo libre. Pertenezco a un pueblo en primer lugar separado en clases, luego separado políticamente, religiosamente y técnicamente, casi como si fueran castas. Y nadie quiere aprender del resto, todos se enfocan en sus propias creencias, en sus propias políticas y en sus propias tecnicidades pensando que es lo mejor que existe, lo que hace que las diferencias entre los sectores sean, con el paso de las generaciones, cada vez mayor. La única forma que yo veo que puede revertir la situación es el diálogo constructivo, donde cada uno se siente a conversar con alguien totalmente opuesto, pero sin pensar que yo tengo la razón, si no que dispuesto a aprender del pensamiento del otro y aceptar que quizás yo esté equivocado. Que el socialista se siente un buen rato con el de la UDI sin pensar que cada uno tiene la razón, ni siquiera buscando puntos en común, si no que aprendiendo e integrando a el pensamiento de cada uno un segmento del pensamiento del otro. Que el ateo se siente con el cristiano (o musulman o lo que sea) a conversar sin pensar que dios es una estupidez, si no que a integrar parte de la religión a su forma de ver las cosas y viceversa. Así como en un intercambio de material genético, hace falta un intercambio cultural evolutivo. Por el momento, yo veo que la cultura se traspasa como entre primos...y ya se sabe cómo es más probable que resulten los hijos de primos.

jueves, diciembre 16, 2010

la estaca y la soga

Alguna vez leí un cuento, no recuerdo si es parte de "El principito", decía de un elefante muy grande que se encontraba en un circo. Tan solo una cuerda con una estaca de madera limitaban el movimiento del elefante, así alguien con cierto grado de curiosidad preguntó por qué el elefante no se mueve; es suficientemente grande y con mucha fuerza para tirar de la estaca. A lo que le respondieron lo siguiente: El elefante cuando era tan solo un elefantito fue amarrado a esa estaca, en esa época el elefantito tiraba de la cuerda pero no se podía liberar, pues no tenía suficiente fuerza para hacerlo. Con el tiempo, el elefante dejo de intentarlo, dejó de tirar la cuerda, y así creció pensando que nunca podría liberarse.

Es un cuento simple, pero últimamente he pensado que podría ser un cuento aplicable a mi vida. ¿seré acaso yo un elefante que se rindió? ¿a qué me rendí?.

En la sociedad que me tocó se dan cosas buenas y cosas malas. Entre las cosas malas  yo pienso que me he rendido a eso denominado "la idiosincracia del chileno", que si bien no se que significa propiamente tal, entiendo lo que quiere decir. Es, por ejemplo, eso de que uno va al médico a las 5 pm y a uno lo terminan atendiendo a eso de las 6 pm o más, y si uno alega le dicen "pero si estamos en Chile".  Son esas típicas frases "para que hacer las cosas bien si se pueden hacer como las weas", o la impuntualidad misma. Hay cuestiones más complejas, esa aceptación a la "ley de oferta y demanda" que hace que uno pague desproporcionadamente por algunos productos, un ejemplo claro es el pasaje de los buses interurbanos, que suben descaradamente y sin ningún ápice de vergüenza los precios de los pasajes; fiestas patrias, año nuevo, navidad y cualquier feriado largo dan pie para el abuso. Y la gente acepta, yo acepto en menor grado pues usualmente no viajo si encuentro que me están estafando, pero el grueso de la gente va y paga el pasaje desproporcionado. ¿Acaso sube el petróleo en esas fechas?, ¿acaso sube el sueldo de los choferes y asistentes de los buses? No!!!!, lo único que sucede es que más gente quiere viajar y por eso cobran más caro. Eso no tiene otro nombre que un robo, un abuso que bien por tenido se le llama "ley de oferta y demanda", esto es, no cobro por lo que yo necesito, si no por lo máximo que puedo llegar a ganar.

Ese tema es complejo, pues esta sociedad completa se fundamenta en esa ley. Es por principio una sociedad abusiva, la que maximiza las utilidades, minimiza los costos. ¿Qué es eso si no el pasto del abuso?  Yo pienso que este libre mercado sería un paraíso de verdad si los principios en los que se fundamenta no fuera la ley de oferta y demanda. Yo soy partidario de que el dinero sirve como medio de intercambio, que es mejor que el trueque y cualquier cosa inventada antes, pero si en vez de buscar máximas utilidades a menor costo se buscara "la ganancia suficiente para vivir" este sistema sería ideal.

Hoy se enseña que hay que comprarse una casa. Uno esta "concientizado", que mucha diferencia con un lavado de cerebro no tiene, sobre ciertos estamentos, por ejemplo:

1.- Formar una familia.
2.- Tener un buen vivir.
3.- Tener un auto.
4.- Tener una casa.
5.- Tener hijos.
6.- etc.

Cosas que uno aprende de pequeño, para mi el equivalente a la estaca y la soga. La sociedad misma, en los cimientos, necesita para existir que la gente tengamos algunos puntos grabados en nuestra formación y no es malo. Por ejemplo, tener una casa esta bien, es un lugar para vivir donde uno se desarrollará como persona. También la posibilidad de formar una familia no le veo nada de malo, tener hijos que sobre todo traen alegrías. El problema es ¿cómo obtenemos esas cosas?, ¿qué herramientas nos provee la sociedad para ello?

Y la respuesta es, al menos esta sociedad, endeudamiento y el interés. Todas las cosas son demasiado caras para comprarlas con lo que se paga en un trabajo "normal" por tanto hay que recurrir al endeudamiento. Pero ojo que tampoco encuentro malo el endeudamiento, lo terrible es el interés desproporcionado de los créditos donde la gente termina pagando dos casas por una. Lo terrible es el precio que imponen las inmobiliarias, además se le pagan contribuciones al país. Lo terrible en resumen, no es el sistema, es la gente podrida que quiere maximizar su utilidad sin escatimar en esclavizar a la gente en pro de ello.

Porque eso es lo que es, me convierto en un esclavo moderno en el mismo momento en que acepto un crédito por 25 años para una casa. Un esclavo de tener trabajo, lo que a la vez tiene sus propias cosas; no reclamar mucho en el trabajo porque me pueden despedir y luego como pago el crédito, un año sin pagar y me rematan la casa y quedo sin casa y con deuda. Y capaz que hasta a la carcel tenga que llegar ¿por qué?, por el echo de tratar de alcanzar los objetivos que la misma sociedad me ha enseñado que debo alcanzar.

Acá la educación no es gratis, es tan cara que muchos, la mayoría, debemos asumir créditos para estudiar. Muy pocos son los que estudiar por el amor a aprender, para la mayoría es "un medio" para lograr los objetivos, para lograr tener un trabajo y dinero. Que por medio del dinero ganado, trabajando, uno puede lograr los otros objetivos. El culturizarse no es un proposito, si no un medio y eso es un problema. Porque en esta sociedad no veo yo que se inculque el aprender por aprender, se inculcan cosas que demandan dinero. A nadie le pagan por ser culto, pero si se paga por el arte.

Y el que vive de artista no vive al margen, aún cuando los discursos de "al lado del camino" abundan en los sectores "intelectuales". La plata que mantiene a los artistas provienen del que trabaja para la sociedad, la plata que le da la cerveza al punk que se la pasa en la calle vagando proviene del trabajo de otro y por tanto ese punk es también partícipe efectivo de la sociedad. El que roba le quita dinero a alguien que trabajó y se ve obligado a trabajar más para recuperar lo perdido. De una u otra forma todos somos partes de un proceso de "transferencia de plata", ya sea trabajando, gastando, robando, contrabandeando, cantando en las calles o en los escenarios, escribiendo cuentos famosos o pintando óleos magníficos. Cualquiera que por acción u omisión genera un flujo de dinero, es parte y contribuye. En este contexto, cualquier discurso antisistema para mi no tiene ningún valor, a no ser que provenga de un ermitaño.

Una sociedad con cultura como propósito no fundamentaría la vida de las gentes en tantas cosas ligadas al dinero, lo cual daría pie a un sistema capitalista más justo, con precios adecuados y realistas, con publicidad respetable, con gente que sabe cuanto necesita y no consume ilimitadamente. Un mundo de opciones a precios accesibles, con remuneraciones bien distribuidas, con objetivos de vida libres y no sujetos a apellidos, ni credos, ni política.

Yo pienso optimistamente respecto a esto, y pienso que se puede alcanzar en la medida que las gentes tengan un cambio de mentalidad. Distante a ello, veo que hoy se prioriza construir personas incultas pero eficientes, que puedan ganar suficiente para gastar pero sin preguntarse si acaso están pagando lo adecuado, que pagan lo que sea porque tienen que llegar a los objetivos impuestos y enseñados por la sociedad.
 

domingo, diciembre 12, 2010

caras en el tiempo

Ah, si. Viajar en micro es tremendamente aburrido y cansador. Eso de subirse, que se caen las monedas, que queda libre sólo el primer asiento y luego se sube una viejita. A parase y darle el asiento y vamos pasando hacia atrás, donde normalmente va alguien con un celular de donde emana la gloriosa música del reggeton. Para colmo las mujeres atractivas no abundan en las micros y ni siquiera uno puede distraer la vista como corresponde, mejor dirigir la vista a la ventana, donde afuera ocurren otras cosas que pueden o no ser interesantes dependiendo del día. Lo más de lo más es cuando hay un accidente, y todas las cabezas se orientan en la misma dirección para ver lo que sucede, por un instante es como si aplicaran alguna clase de campo magnético que orienta todas las mentes como si de spines se tratara. 

Pero cuando lo de afuera es medio aburrido, es interesante mirar a la gente en la micro; no falta la guagua que me queda mirando fijamente sin pestañear siquiera. Esa mirada tan profunda y pura que parece que a uno lo venciera el echo de no encontrar una mala intensión. Estos diminutos humanos a uno lo miran simplemente por mirar, sin más, quizás ver los detalles de la cara o algo, pero no por otros motivos que a veces nos mueves a los más grandes. Y es usual ver en la micro a veces hasta 6 generaciones de personas: La guagua con su madre, que si es adolescente puede bordear los 17 años, en el asiento de al lado puede que se asome un universitario abstraído en los decibeles de la indiferencia y moviendo vertiginosamente alguna parte de su cuerpo al ritmo de aquello que en secreto escucha. Digamos que tiene entre 20 y 25. En el asiento de atrás puede ir un pelao, no se que será, pero siempre andan pelados en las micros llenas y que en general uno le asigna de 30 años hacia arriba. Es fácil ver mujeres ejecutivas entre 35 a 45 años, que se van arreglando en la micro, apuradas, o bien simplemente se distraen en ello. Mas en dirección al chofer si ubican, en general, los tercera edad que acaparan los primeros dos asientos.

En toda esta variedad de gente, a veces me he visto rodeado por generaciones de mujeres nada más. La niña, la escolar, la universitaria, la trabajadora, la madre y la abuela. Ahí quede un día pensando, como para no aburrirme del viaje y escaparme un poco del regeeton del flaite de más atrás, que la más abuela alguna vez fue la niña, y cómo ha ido cambiando su mentalidad a medida que va creciendo. Cómo intereses distintos invaden la edad y por qué cambian tanto. A veces da la impresión que uno va sacrificando alegrías por el simple echo de haber sobrevivido una vuelta más al astro rey. ¿por qué la gente no podemos conservar las alegrías de niños en lo sucesivo? ¿O es que la gente se conserva igual siempre, pero un mundo de apariencias va emergiendo con la edad?

Quizás es eso, puede ser que uno nazca totalmente libre, pero luego se van agregando caretas, en una de esas a modo de protección. "No se puede ser igual en todas partes" dicen, "hay que ubicarse". La diferencia con mentir no es tanta si ese fuera el caso, y cada persona viviríamos solo en la mentira por el simple echo de... no se. Sólo nacimos aquí donde las cosas funcionan así y no hay motivo; donde la mentira es generalizada a cada individuo, se transforma en verdad y en la ley. Así sea el caso también  pudiera cuestionar yo qué es eso de la consecuencia, ¿consecuencia con la mentira? y si vale la pena seguir una vida de consecuencia o si mejor uno intenta vivir la real vida, lo que paradójicamente me transformaría en un mentiroso, un inadaptado, un antisocial, un tipo que vive como un niño la vida de adulto, sin responsabilidades ni asiento, sin tergiversar las cosas, que puede mirar a la gente por el simple echo de mirar... eso acá es aceptable en un niño, pero no en un adulto.

Pero si ese fuera el caso, ¿cómo es que pasamos en algún momento de la historia desde ser seres auténticos a ser una maraña de espejos, donde rebota lo que los demás quieren ver? Pensando rápidamente creo que la respuesta más certera es por el poder, por la imposición del respeto a una autoridad o por tratar de alcanzar un mejor nivel social. Para todo eso es imprescindible que haya una diferencia entre las personas, que hayan personas educadas y mal educadas, que hayan pobres y ricos, que haya alguien contra quien compararse de modo que uno salga beneficiado, que por ese ejercicio uno se considere mejor persona o más persona.

 

miércoles, diciembre 08, 2010

El salto

Es increíble lo que le sucedió a Marco. Me resulta difícil pensar que hace solo dos días compartimos una cerveza en el pub, arreglando el mundo luego del trabajo, conversando un poco sobre las divisas, los juegos, de lo buena que es Lorena. Ahora es ella quien está al borde del colapso por no comprender, por no tener algo en que aferrarse, sola con Francisco que va bordeando los 10 años. No le he preguntado nada, siento que no corresponde en estas circunstancias, pero de lejos se puede ver esa comprensible mezcla de rabia y de amargura, después de todo, un suicidio nunca ha sido fácil de sobrellevar.

El mundo es complicado, ¿no te parece Seba?. Puede ser, creo que depende de como veamos las cosas. Si pero, aún en la relatividad de ello, tanto trabajo, tanto ir y llegar cada día, tanto formar una familia, tanto estudiar, yo me pregunto a ratos para qué todo eso; si acaso tiene algún sentido que la gente viva de esa forma. Mejor toma tu cerveza hombre, ¿qué hay del trabajo?, ¿cómo te ha ido?. No me puedo quejar, me dieron un ascenso hace pocos meses y ya estamos por comprar una nueva casa con Lorena. Le abrí una cuenta de ahorro al pancho, para los estudios, no quiero que pase por dificultades en lo que se le viene encima. Salud por ello mi amigo!, Salud!

Ese cuestionamiento de Marco hace dos días atrás es lo único que puedo imaginar lo llevó a tomar una decisión tan drástica. Era de pocos amigos, así que supongo que nadie más se enteró alguna vez de esos pensamientos tan íntimos, que por lo demás yo vi tan por encima. Dudo que alguna vez le halla comentado a Lorena esa situación, esa inquietud que va más allá de todo. Ahora que lo pienso, quizás Marco haya tenido razón, es extraña la vida como la vivimos, no nos detenemos desde que nacemos haciendo actividades que por ratos son tan extenuantes. Desde ir al colegio, pasar a obtener un trabajo, crear una familia, todo parece una cadena que se da consecutivamente en cada persona, y la aceptamos casi sin sorprendernos, casi sin fijarnos. Es como si convenientemente siguiéramos el curso de la vida, sabiendo que no queda otra cosa que hacer. ¿Y si uno se esforzara en salir de ello?, lo más probable es que el mundo se encargue de truncar las alas haciendo ver que tienes que sentar cabeza, "madura hombre". Partiendo por la familia, pero principalmente por los amigos, aquellos que van a la par y que juzgan duramente si uno elige un camino distinto. Si no se comparten los gustos generacionales, las vacaciones, los juguetes de grande, te tachan de fracasado, claro que no lo dicen, entre talla y talla las palabras se deslizan suavemente sin ser completamente lo que quieren decir. A lo mejor Marco quiso salir alguna vez del esquema, pero vaya que un ascenso en el trabajo produce una inmersión más profunda a las obligaciones y el curso de la vida que un sobre azul. Quizás mi amigo se vio acorralado, entre la familia, el deber, las responsabilidades y la competencia.

Al parecer, estoy en un jaque. Yo siempre imagine mi vida perfectamente controlada, dirigida hacia un futuro, un buen futuro. Pero es todo pura farsa, mi vida es como la de todos, haciendo los mismo recorridos, los mismos horarios, las mismas discusiones en casa, los mismos problemas mundanos. Ciertamente no es lo que yo imagine por allá cuando corría animadamente tras la pelota, con los amigos, los mismos que ahora comparten conmigo no la cancha, si no que el estres y los problemas maritales. ¿En qué momento perdí el control de mi vida?, ¿en qué momento vendí mi libertar en pro del futuro, de estar bien con la familia y los amigos? En estos escenarios, hay una sola cosa que puedo controlar.

Ahora pienso que hace dos semanas Marco debe haber estado en la misma posición que dispongo ahora. Un pie sobre la silla, asegurarme que la soga es suficientemente fuerte, que nadie llegará a casa durante el medio día. Siento que la libertad se apodera lentamente de mi, es como si a cada movimiento me aproximara cada vez más a la liberación de este ir y venir rutinario y agobiante. El nudo lo aprendí de un amigo marino, que durante unas vacaciones me dijo que alguna vez me sería útil el ancestral conocimiento de hacer un buen nudo. Vaya utilidad que le veo hoy en día, lo aprendí hace 8 años y no se me olvidó jamás. Creo que el destino mismo puso a ese marinero antes solamente para hacer cumplir mi voluntad ahora. Ya está, dos pies sobre la silla, la soga rondando la manzana. Aún me invade la tranquilidad, contrario a eso que dicen sobre esto, es cierto que un par de gotas nacen desde mi cien y caen libre por la mejilla. Me gustaría poder verme de lejos ahora, un cuadro bastante tétrico se diría, pero nadie imaginaría lo dichoso que me encuentro. Y ya está, un salto hacia adelante.

Sucedió que Ana tuvo una reunión ese día. Siempre ha sido igual, es de las personas que siempre anda pensando en otra cosa, pero generalmente no regresa por lo olvidado. Salir con un zapato cambiado es algo inusual en una mujer, tanto que Ana regresó a eso de las 12:15, abrió la puerta de golpe maldiciendo haber comprando zapatos tan similares cuando la invadió un sentimiento de desesperación. El grito se ahogaba en la impresión y apenas pudo salir para pedir ayuda. La asistencia médica llegó pronto, pero era difícil hacer algo contra 15 minutos de asfixia. Si Ana hubiera llegado un minuto después, quizás ahora estaría compartiendo la libertad de Marco, pero no ocurrió así. No ocurrió como lo planee, no se supone que debía suceder así. Todo era perfecto, tanto que no era necesario dejar ni una carta, nada.

Ahora tengo una vida distinta al resto del mundo, ahora no tengo muchas opciones. Cada día viene Ana a visitarme y está largo tiempo conversando. Sólo la puedo escuchar, no siento mis dedos, mis ojos no responden, mis piernas están inertes así como el 98% de mi cuerpo. Sólo tengo mi conciencia, y el oído. Los médicos no saben que escucho, ellos creen que no es posible pero Ana esta convencida de ello. Y me conversa animadamente, pobrecita. Como resultado de mi intento, terminé por joderle la vida a la persona que más quiero, pero nunca pensé en ello cuando di el salto. No me di el tiempo de ver las cosas buenas, de conversar con la gente y ser sincero. De buscar ayuda, al contrario, pensé que yo podía controlar y decidir mi vida, pero resulté ser demasiado pequeño para ganarle al destino, que se encargó de darme una lección de aquellas. Lo que más lamento es no poder comunicarle al resto de las personas lo equivocado que estaba. Ahora que puedo apreciar las cosas buenas, no las puedo disfrutar, sólo la voz de Ana que es como miel. Creo que si no fuera por eso sería mejor que apagaran las máquinas, nadie la obliga a estar aquí, pero lo hace y nunca supe de un cariño tan sincero antes. Si hasta llegué a imagina alguna vez que me engañaba. Si tan solo me hubiera comunicado, externalizar lo que sentía, mi vida ahora sería otra, sería la que alguna vez soñé. Por lo menos, Ana me regaló este lapso de tiempo para darme cuenta de ello, pobre amigo Marco.

  

Observaciones en viaje

Fue durante un recorrido diurno, entre Talcahuano y Santiago, cuando no queda otra que mirar por la ventana y esperar que las 7 horas de viaje se desvanezcan inapelablemente. Cuando se diría que no hay diferencia con un viaje en micro de esos que ocurren todos los días salvo en la duración del recorrido, resulta que una muralla separa ambos viajes haciéndolos sumamente inmiscibles.

Durante una hora en micro un centenar de personas se muestran estresadamente caminando por doquier, generalmente los que se desplazan solos. El contraste es interesante cuando uno ve dos personas caminando, pues siempre hay sonrisas, difícil saber si son de utilidad o reales, pero sonríen mucho en comparación al tipo que va solo por la calle o en su auto. Las formas habituales son letreros, edificios, postes, semáforos, otros vehículos, cables, mucho ruido además. Un ir y venir infinito hasta por lo menos las 9 pm. Viajar más de esa hora es bien distinto, pues poco se ve en la calle con la poca luz.

Dada la naturaleza de Chile, el viaje largo de 7 horas es una reconciliación con la naturaleza. Cierto que separa una ventana y el movimiento casi constante a 100 km/h del bus, pero por esa vitrina móvil se presentan estáticos y relajados árboles, vacas, caballos, montes y montañas. Los ríos avanzan movidos por la inclinación natural mientras las piedras se asoman como queriendo liberarse del baño eterno, ese baño que las corroe lentamente haciéndolas lisas, perfectamente lisas dirían algunos. En días buenos se tiene la oportunidad de ver las nubes en distintos escenarios a medida que se avanza por al geografía nacional, proyectando grandes sombras sobre los montes, las que les producen un efecto de volumen tanto mayor que el normal.

Me hacía compañía de un libro de cuentos que leía por ratos y del reproductor de música, sin embargo, la mayor parte del tiempo reparé en la diferencia de las formas que la ventana me mostraba gratuitamente. Haciendo un paralelo entre los poblados y las partes de campo sin gente, el principal detalle fue la irregularidad (o la regularidad si se quiere) de la naturaleza y de la construcción humana. Nunca vi en ese trayecto por campos y despoblados formas regulares, geometría perfectas. Desde el contorno cordillerano, pasando por las sombras proyectadas de las nubes, y ellas mismas, hasta el suelo, los cultivos y las hojas de los árboles. Nada era regular en si; ningún árbol alcanzaba la misma altura que el siguiente, ninguna roca era lo suficientemente lisa para ser identificada como redonda, ninguna vaca tenía las mismas manchas ni dos cerros la misma cantidad de árboles.

En contraste, el mundo humano exhibía un sin fin de perfección geométrica. Lineas rectas, ángulos, conos, pentágonos, octaedros, esferas, cúpulas. Muros cuadrados, formas triangulares en techos de las casas, en las ventanas y puertas adornaban la mayoría de los pasajes donde por ratos veía un pueblo.

En ese momento quede imaginando que era imposible para el hombre imitar algo natural. Que todo este mundo de líneas y ángulos predeterminados es el máximo esfuerzo por construir algo, pero que ese algo no llega ni mínimamente a la complejidad de lo que la naturaleza muestra, de lo que podría valorar. No me vi capaz de entender la naturaleza donde básicamente el desorden impera, donde las cosas simplemente crecen y se desmoronan.

Lo bueno sería alguna vez comprender en el desorden, pero sin hacer uso de recursos como la estadística si no que íntimamente, la vida. Al parecer, el desorden es lo fundamental y con ello se inventa el orden. ¿O es que el desorden es orden que no alcanzo a comprender? Después de todo, cualquier cosa que no entiendo es ambiguo, extraño, sin forma, sin inicio ni fin. Al comprenderlo, se puede bautizar, catalogar, enmarcar, escribir sobre ello y crear pautas. Siendo en esa forma, capaz que todo sea orden o que todo sea desorden, quien sabe. Así de ambiguo me convierte el conocimiento, la sabiduría de aprender no es otra cosa que catalogar y separar aquello que entiendo de lo que no, sin llegar a saber alguna vez la verdad.

sábado, diciembre 04, 2010

La sed es nada, la imagen es todo ... Solidaridad

Diciembre 2010. Estoy en mi pieza sin ánimo de trabajar en mis obligaciones voluntariamente adquiridas. Desde el living de mi casa llega el sonido de la Teletón, que mis padres están viendo. El sonido es una mezcla de voces infantiles, la voz característica de Don Francisco, celebridades de la televisión y una lluvia de empresas, "grupos", directorios, sindicatos de trabajadores, políticos. Por momentos pasan historias de niños minusválidos, cosas tristes generalmente, obvio porque son minusválidos...

Pero me detengo un momento a tratar de hacerme una opinión respecto a este fenómeno televisivo, comercial y solidario. He visto en internet, con una búsqueda rápida, y sorprendentemente la gente que opina en contra de este evento es mucha, incluso políticos. Otros muchos adornan la información como si fuera una novela de contactos que se originó para generar dinero. ¿será? ¿debo aportar a este evento de mi bolsillo? ¿es justo? Como partir, no tengo ningún antecedente fuera de lo que me llega por la televisión. Sin embargo hay mucho más que eso:

Honestidad

En primer lugar, corresponde la honestidad propia. Yo no ando preocupándome de los minusválidos cada día. Sí me da pena cuando veo un ciego, o un tipo en silla de ruedas, pero francamente me da pena porque yo no me imagino viviendo así. Desconozco completamente si esas personas son realmente infelices como viven. He aquí el primer enlace con mi base de percepción. ¿Por qué me dan pena los minusválidos si de verdad que nunca he conversado con ninguno? y si se da la oportunidad de conversar, ¿no pasa que uno no pregunta esas cosas porque "da cosa"? ...cómo tan desubicado cierto (ahora escucho de fondo un niño en la tele pidiendo aporte de la gente, clamando por televisión por el aporte, que la Teletón crezca.. Don Francisco lo entrevista, le pregunta que quiere ser cuando grande, si le gusta alguna chica...). Yo no conozco la realidad de un minusválido, lo único cierto, es que no me gustaría ser minusválido.

Segundo ¿No existirán acaso minusválidos felices? Yo no puedo responde eso, porque nunca me he dado el tiempo de saber. Pero entre todos los existentes, ¿será acaso que un ciego es infeliz porque no puede ver? ¿Será su vida más difícil que el de una adolescente embarazada, con un padre alcohólico a la cabeza y una madre que sale todos los días a trabajar de nana mal pagada? ¿será un inválido más infeliz que una mujer que se ve obligada a trabajar de prostituta por algún motivo? ¿No existe hoy en día lo que podría llamarse minusválido social? (medio cliché el nombre eh) A estos últimos, ¿quién los considera?

Tercero. Entre los dos grupos de minusválidos, los físicamente incapacitados y los socialmente mermados, visualmente es más fuerte ver un minusválidos físico. Es fácil para uno "sano" imaginarse sin poder ver, o sin poder escuchar, o con una pierna menos. Así también es fácil sentir la desesperación, casi instantánea, de imaginarse en esas condiciones. ¿Cómo camino si no puedo ver?, ¿cómo me comunico si no puedo escuchar?. Francamente para uno que nació con los 5 sentidos, es terrible imaginarse así.

Cuarto. Por otra parte, los minusválidos sociales son menos impactantes y el motivo es simple. Es porque son muchos y ya la gente se acostumbra a verlos. Hoy se camina sin asco por delante de pordioseros, gente que duerme en las calles, gente que pide plata, gente que sale a trabajar con sus niños, o que los envían a limpiar vidrios o a hacer malabares a la intersección de Paicaví con Bulnes. Si se conversa un poco, la apreciación aquí es de rechazo antes que de solidaridad, la gente "normal" se ve asqueada de esto. Incluso algunos creen que estos personajes ganan más plata y viven mejor. Quizás ganen más plata ...

Así, respecto a la honestidad en la solidaridad que yo deposito a este evento, se reduce a "imaginarme sin algún sentido". Ello produce en mí el dolor que YO sentiría, o que mi hijo sentiría o mi primo, o mi amigo de la infancia, o mi hermana, o mis padres. En lo que respecta a mi evaluación, si deposito dinero a la Teletón mañana y si lo he echo antes, no es por ayudar a los desvalidos, es por asegurar que alguien me ayude a mi o a mis cercanos en el hipotético caso que quedara físicamente desvalido.

El final de la cadena. Lo comercial

La Teletón abre las puertas al comercio de una forma brutal. La gente, digo yo aquella gente que piense como yo, va a sentirse presionada por aquel dolor de imaginarse minusválido a comprar todos los productos de la Teletón. La publicidad con niños alcanza su máxima expresión y todo el mundo pide "tu aporte". ¿Y no que yo aporto cada vez que voy al supermercado con mi vuelvo que prácticamente me roban, porque quién va a andar peleando por un peso? Se supone que todo el año he donado plata para fundación las rozas, los bomberos, y no se que otra cosa que me han puesto en la boleta del supermercado. Y ahora, con bombos y platillos, me dicen: "hey tu, ve, sal de tu casa y camina o gasta plata en la micro, haz una fila en el banco y deposita, pero cómo vas a depositar 500 pesos, mínimo 2 lucas".

Por otra parte me dicen "hey consumidor, ven a comprar acá tu ropa, tu comida, tus juegos y vicios, que donamos una parte a la Teletón" Luego uno los ve, en la televisión, los gerentes comerciales o de marketing con sus ternos perfectos haciendo publicidad a la empresa, donando un sustancioso cheque "a nombre de la empresa", "o del grupo" al que pertenecen. Finalmente en la pantalla, el solidario es la empresa. ¿acaso no se les está permitido ir al banco más cercano, como todo chileno, y depositar anónimamente la contribución?

La indiferencia

Cada vez que se hace la Teletón me da la impresión que el papel de las empresas es mayor. En las donaciones, me he dado cuenta que casi no se conmueven los animadores con los aportes de 1 a 10 millones de los particulares. A los bancos en Regiones prácticamente se les exige que hagan más dinero que la teletón anterior.  La vez pasada fueron necesarios mil millones de Farkas para que Don Francisco mostrara "algo" de conmoción, y los otros mil millones del chileno-gringo que también donó. Mi apreciación es que, por hacer un programa televisivo por veces muy apurado, la sensibilidad a los aportes se ha perdido y se está transmitiendo ello al Chileno común. Yo mismo encuentro una ganga que Falabella aporte 100 millones y se necesitan unos 500 millones para sentir que "esa empresa ya muestra que vale".

Conclusión

Sin hablar sobre la calidad moral de los personajes atrás de la teletón, o lo fines políticos, o los fines económicos, veo que la teletón para mi no es un evento solidario. Si aporto, si es que aporto, es por autosolidaridad, por aquella sugestión sobre "lo que podría ser si me ocurriera a mi". Me molesta de sobremanera que se utilicen niños en esto, ¿acaso los únicos minusválidos son niños? ¿acaso los únicos sanables son niños?. Yo llegaría a pensar que son un buen medio de marketing, que sensibilizan a la gente con precisión de reloj suizo, que sus voces delgadas y fácilmente llorosas son grito y plata. Que durante dos días no solo ganan una fracción de niños minusválidos, si no que todo el engranaje televisivo, político y empresarial, ya sea en imagen o directamente en dinero. Lo del dinero es indagar, porque no lo se, pero lo de la imagen está a la vista. La Teletón completa es imagen. El dinero todo finalmente proviene del Chileno, ya sea porque fue al banco a dar 2 lucas o porque compró el papel higiénico más caro del supermercado porque tenía el logo de la teletón.

¿Y los minusválidos sociales?, ¿y los pordioseros?, ¿y los pobres de educación y por tanto sin oportunidades? ¿y los pobre de espíritu? Hay gente infeliz en este mundo y no es precisamente al que le falta una mano. No me considero solidario en esto, pero tengo claro que ni aportando millones podría decirse que lo soy.