lunes, noviembre 01, 2010

6.- Autocrítica (antecedentes)

¿Cómo hacer una autocrítica sin caer en el exceso de subjetividad? No queda duda que quien mejor me conoce soy yo mismo, lo que no significa que me conozca bien, pero a la vez es demasiado autoreferente. Por otra parte, otra persona quien me critique no sabría tanto sobre mi como para hacerlo de buena forma.

Uno no puede criticarse pensando que está bien. Pero si estoy haciendo una introspección probablemente es porque no me encuentro de la mejor forma. En este tipo de proceso, en que uno está dispuesto y libre a cambiar la mentalidad, la forma de pensar, de juzgar y de discernir creo que se es capaz de no ser autoreferente. Pero bueno, no queda de otra que mantener en mente estas "falencias" en la autocrítica e intentar minimizarlas.

ANTECEDENTES

Esto es bastante simple, aunque no menos doloroso; ver y aceptar las fallas hasta el momento, al menos las principales.

Yo pienso que he sido bastante soberbio en lo que llevo de vida. Siempre pensando que la razón es mía y que el resto del mundo son prácticamente seres subnormales que se dejan llevar por el viento y viven...y viven. Esto es tan arraigado en mi personalidad que llego hasta a sentir gusto y agrado al escribirlo. Me hace sentir "más", me da poder sin tener poder alguno. Me hace reír de las gentes y sus pensamientos que considero (aun ahora) tan básicos y simplones: "Que llegaron a este mundo a subirse a una bibicleta sin saber primero que es un camino y pedalean incesantemente para llegar a la meta que jamás ha sido su propia meta y que por tanto jamás alcanzarán. Pobre gente que vive como les dijeron, que hacen lo que se viene haciendo de siglos, pero que consideran lo básico como "demasiado básico" en vez de considerarlo esencial, olvidando que lo esencial es justamente lo básico. En tanto se llenan de vacías actividades tanto más glamorosas y pudientes tanto mejor" Este tipo de pensamientos me fortifican, me agradan y evidentemente me hacen ser soberbio en todo el ancho de la palabra.

Definitivamente he sido una persona orgullosa, en tanto realzo lo importante en mi y disimulo o minimizo lo deficiente. Aún más increíble, soy orgulloso intentando mostrar que no lo soy. Tomando muchas veces actitudes humildes cuando no corresponde. Esto lo he visto en mi cuando se produce la siguiente inconsecuencia: A veces he tenido logros que han sido en algún grado públicos, por ejemplo, haber obtenido alguna vez una excelente nota en un certamen en un ramo donde en general a nadie le va bien. Cuando llego a ver mi nota, mis compañeros me aplauden y felicitan y ¿cuál fue mi actitud?: Mirada hacia el piso, sonrisa ligera, tratando de no llamar tanto la atención. Pero en el fondo, me sentía muy pero muy superior, grandioso.  La táctica consiste entonces en hacerse el humilde en momentos de reconocimiento para crear en la gente la imagen de una persona humilde y así maximizar el logro y la imagen de buena persona que se proyecta. O sea, orgullo en grado máximo.

A pesar de ser un tipo que normalmente puedo mantenerme un tiempo razonable en conversaciones de cualquier índole, tomando ya sea el papel de ignorante o de conocedor según corresponda, he notado que caigo en el desatino más veces de las que debería. A veces digo cosas que causan un impacto negativo, ya sea en cómo la gente me ve o, de frente, causando malestar a los otros con el comentario. Puede ser "falta de roce", de no tener mucho mundo, de haber viajado poco o quizás sea algo más de fondo.

Mi capacidad de conmoverme esta disminuida notablemente. Casi nunca lloro, casi nunca le digo a mis cercano el famoso "te quiero", casi me da lo mismo lo que le pasa al vecino en tanto no me afecte directamente. Si alguien me pide plata quedo pensando "este tipo gana más plata que yo puro limosneando", si alguien pasa a la casa a pedir comida pienso "anda mirando a ver como es la seguridad en la casa" o bien " todos los días pide comida sin trabajarle un peso a nadie". Casi me da lo mismo si en algunos países hay hambrunas, guerras, pestes. Incluso a veces casi me da lo mismo lo que le pase a un familiar directo o indirecto. ¿Frío?... probablemente sea el calificativo que mejor le va a esta descripción.

Soy empático sin serlo. O sea, considero que soy capaz de ponerme en el lugar de la otra persona y que ello es suficiente para aconsejarla o discutirle. Pienso que soy capaz de sentir su vida como la mía y en esta forma creo que el consejo que puedo dar es el mejor consejo posible. De verdad ahora me pregunto ¿cómo me pude considerar empático alguna vez si menosprecio a la gente?

Ya veo que se está extendiendo mucho el texto, así que consideraré estas características como las principales a auto-criticar. En el camino evidentemente irán apareciendo otras conforme me vaya acordando.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario