Me he dado un tiempo, entre el poco tiempo que me sobra en estos días, para auto-criticarme en el contexto de esta introspección.
Comenzando con el fundamento explícito, lo he escrito un montón de veces, de que la percepción es diferente en cada persona y en el fundamento implícito de que mi percepción no es suficiente para captar todo lo relevante a una situación, he acuñado una base personal para analizar situaciones de la vida diaria.
Lo anterior me obliga a respetar al resto de la gente solo en virtud de su percepción distinta. Independiente del nivel social, del aprendizaje, modales, religiones, preferencias políticas o costumbres, cada persona aporta desde un ángulo distinto sobre aquello que se entiende como realidad.
Desnudo frente a esta idea, me he visto soberbio, orgulloso, tímido, contradictorio algunas veces... inconsecuente. He tratado de ver cómo se originaron estas características en mi persona recurriendo a mis recuerdos, lo cual puede ser cuestionable considerando que los recuerdos son deformables, como sueños que cuando uno despierta son y luego ya son otra cosa hasta que se desvanecen en las preocupaciones cotidianas.
Más importante que el origen de estas características es la acción a tomar, el cómo cambiar. Dispongo de lapsos de tiempo muy breves en la vida diaria para darme cuenta, primero, qué está ocurriendo. Luego, evaluarse uno mismo para finalmente tomar una nueva postura consecuente con lo que se propone como base. Son tiempos menores a lo que uno demora en formular una palabra, pero suficiente para dejar correr el flujo de impulsos nerviosos, dirigidos más por la conciencia de querer cambiar y cuestionarse que por el discurso que uno pudiera hacer en público sobre este tema.
De nada me serviría leer cientos de libros de autoayuda, ir al psicólogo, visitar al papa o al dalai, si no aprovechara esos instantes que se desvanecen rápido, pero no tanto.
Es un sumario bastante corto, pero para qué más. El resto es aplicar las cosas a la vida diaria, ya que escritas en el papel no sirven para nada.
sábado, noviembre 27, 2010
jueves, noviembre 18, 2010
11.- Autocrítica IV
Bueno, creo que si bien hay miles de cosas que me pudiera seguir criticando, el ejercicio es el mismo siempre: tomarse un segundos de la vida y mirarse como si fuera otro. Pudiera yo seguir escribiendo sobre lo mismo, pero ya está, creo haber comprendido la mecánica propuesta y veo que da resultados más o menos consistentes.
Lo difícil, después de todo, sobre todo, antes que todo, es tener la disposición a cambiar. Tomarse ese efímero instante de tiempo en el que se decide sobre cualquier cosa, donde las palabras no alcanzan a manifestarse aún, y mirarse como en un espejo. No mirar ingratamente el propio reflejo de uno a conveniencia, sino que todo lo que ocurre alrededor, el contexto de la situación.
Ayer discutía en un lugar sobre la flexibilidad en la personalidad de los líderes, como una característica necesaria o no, y varios decían que un líder debe ser inflexible, mostrar que tiene capacidad de dirigir y que no es débil. Esa es la idea de flexibilidad usualmente adoptada, pero yo pienso que flexibilidad es la capacidad de cuestionarse uno mismo considerando los puntos de vista que ocurren alrededor. Hoy no se puede ser inflexible, menos hoy que nunca antes, pues la sociedad me presiona desde ángulos que ni siquiera alcanzo a dimensionar.
Hay cosas inflexibles donde yo vivo, como las leyes, las normas sociales, el protocolo. Todas cosas heredadas desde el pasado, cuando el mundo vivía la barbarie y la razón se imponía por la espada. Si aún funcionan, nada más es porque aún vivo en gran parte de la barbarie, pero con palabras bonitas y bien vestidos. Las espadas y escudos hoy son palabras, más filosas que el hierro forjado antes, son la presión del dinero y el endeudamiento. Muchos aspectos donde las leyes, convenientemente o no, se quedan atrás dejando espacios legales. Quizás no ocurra mientras yo esté vivo, pero pienso que en el futuro estas normas y leyes quedarán obsoletas y tendrá que llegarse a un sistema de flexibilidad. Las leyes son lentas, y se necesitan tantas para cubrir todas las ocurrencias humanas, que simplemente cada vez serán más lentas y contradictorias, dejando cada vez más Resquicios.
Es como un roca sólida, que cualquiera diría es muy dura e infranqueable. Pero al mirar de cerca, cualquier roca por dura que sea deja poros, pequeños espacios por donde pueden circular los líquidos. No vale poner una roca y decir "por aquí no se pasa", porque eventualmente se puede pasar, y mientras más dura la roca, más pequeños los poros; solo quien llega a conocer la roca a precisión adquiere la ventaja.
Y retomando la idea de autocrítica, también debo decir que he sido inflexible en muchos aspectos. Puede ser casi obvio luego de todo lo que he escrito en el curso de la autocrítica, la soberbia y el orgullo. La inflexibilidad, la incapacidad de adaptarse, afecta negativamente las capacidades sociales. Eso de que me decían "cuadrado", hoy por fin lo entiendo.
Lo difícil, después de todo, sobre todo, antes que todo, es tener la disposición a cambiar. Tomarse ese efímero instante de tiempo en el que se decide sobre cualquier cosa, donde las palabras no alcanzan a manifestarse aún, y mirarse como en un espejo. No mirar ingratamente el propio reflejo de uno a conveniencia, sino que todo lo que ocurre alrededor, el contexto de la situación.
Ayer discutía en un lugar sobre la flexibilidad en la personalidad de los líderes, como una característica necesaria o no, y varios decían que un líder debe ser inflexible, mostrar que tiene capacidad de dirigir y que no es débil. Esa es la idea de flexibilidad usualmente adoptada, pero yo pienso que flexibilidad es la capacidad de cuestionarse uno mismo considerando los puntos de vista que ocurren alrededor. Hoy no se puede ser inflexible, menos hoy que nunca antes, pues la sociedad me presiona desde ángulos que ni siquiera alcanzo a dimensionar.
Hay cosas inflexibles donde yo vivo, como las leyes, las normas sociales, el protocolo. Todas cosas heredadas desde el pasado, cuando el mundo vivía la barbarie y la razón se imponía por la espada. Si aún funcionan, nada más es porque aún vivo en gran parte de la barbarie, pero con palabras bonitas y bien vestidos. Las espadas y escudos hoy son palabras, más filosas que el hierro forjado antes, son la presión del dinero y el endeudamiento. Muchos aspectos donde las leyes, convenientemente o no, se quedan atrás dejando espacios legales. Quizás no ocurra mientras yo esté vivo, pero pienso que en el futuro estas normas y leyes quedarán obsoletas y tendrá que llegarse a un sistema de flexibilidad. Las leyes son lentas, y se necesitan tantas para cubrir todas las ocurrencias humanas, que simplemente cada vez serán más lentas y contradictorias, dejando cada vez más Resquicios.
Es como un roca sólida, que cualquiera diría es muy dura e infranqueable. Pero al mirar de cerca, cualquier roca por dura que sea deja poros, pequeños espacios por donde pueden circular los líquidos. No vale poner una roca y decir "por aquí no se pasa", porque eventualmente se puede pasar, y mientras más dura la roca, más pequeños los poros; solo quien llega a conocer la roca a precisión adquiere la ventaja.
Y retomando la idea de autocrítica, también debo decir que he sido inflexible en muchos aspectos. Puede ser casi obvio luego de todo lo que he escrito en el curso de la autocrítica, la soberbia y el orgullo. La inflexibilidad, la incapacidad de adaptarse, afecta negativamente las capacidades sociales. Eso de que me decían "cuadrado", hoy por fin lo entiendo.
viernes, noviembre 12, 2010
10.- Autocrítica III
Soberbia -> Orgullo -> timidez
Pues no pensaba escribir tan pronto, pero ayer me sucedió algo que llamó mi atención de sobremanera.
Estaba yo en clases de inglés, donde usualmente, mis compañeros todos, hacemos los ejercicios del libro guía. Estaba en un ejercicio de completar la frase con la formula correcta, que correspondía al futuro, presente simple, presente continuo... todas esas cosas de los gringos.
Llegó el momento de revisar y la profesora empezó a chequear las respuestas preguntando al azar a cualquiera. Así comenzamos, primera respuesta, correcta, segunda respuesta, correcta, tercera respuesta, correcta... Y derrepente sentí una sensación que me llevó a pensar "buta que no me toque a mi, o que alguien se equivoque antes". Por un segundo, yo creo que por primera vez en mi vida, me di cuenta de lo que estaba pensando en ese momento y en los dos segundos siguientes repasé lo que había aprendido en esta introspección. Y ahí caí en cuenta que estaba siendo sumamente competitivo en algo muy simple: Un ejercicio de la clase de inglés.
Y mientras la profe revisaba las respuesta me pude ver como en un estado de competencia, donde no quería equivocarme si me preguntaban, donde quería ser mejor o al menos igual que el resto de mis compañeros, donde el orgullo vanidoso estaba tomando el liderato. Además, como todos habían acertado antes, prefería que no me preguntara y empecé a sentir timidez: "por favor que no me pregunte". De verdad que todo el proceso ocurrió tan rápido que en el momento no alcancé a transformarlo a palabras, pero pude razonarlo y entenderlo.
Antes que la revisión del ejercicio terminara, ya me había calmado, ya me daba igual que estuviera mala mi respuesta, si total, "estoy ahí para aprender" - me dije - y "no es una competencia con los compañeros" (que entre paréntesis son muy buena onda). Se me pasó la timidez y justamente me preguntaron, y justamente tenía mala la respuesta, jajaja, pero a esa altura ya había cambiado mi percepción de la situación y me encontraba relajado, distendido y sin vergüenza de decir algo equivocado. En forma habitual, me hubiera irritado y probablemente me hubiera puesto rojo y esas cosas de la vergüenza.
Entonces, al menos dos cosas ocurrieron en algo tan cotidiano. Primero, pude ver que estoy internalizando todas estas cosas que me estoy planteando al punto que realmente comienzo a ver un cambio de actitud. En segundo lugar, he visto que en el afán de querer conseguir respeto por el conocimiento me vuelvo sumamente tímido en situaciones públicas donde claramente puedo equivocarme.
Así, el orgullo y la soberbia, contrario a lo que pudiera pensarse por aquello de la sobrevaloración de la persona, me hacen tímido en determinadas ocasiones. Hoy pude definir cuales son esas ocasiones y el motivo. Y de verdad siento que este acontecimiento me va a servir en muchos aspectos y situaciones.
Fue una buena experiencia, un flash de lucidez.
Pues no pensaba escribir tan pronto, pero ayer me sucedió algo que llamó mi atención de sobremanera.
Estaba yo en clases de inglés, donde usualmente, mis compañeros todos, hacemos los ejercicios del libro guía. Estaba en un ejercicio de completar la frase con la formula correcta, que correspondía al futuro, presente simple, presente continuo... todas esas cosas de los gringos.
Llegó el momento de revisar y la profesora empezó a chequear las respuestas preguntando al azar a cualquiera. Así comenzamos, primera respuesta, correcta, segunda respuesta, correcta, tercera respuesta, correcta... Y derrepente sentí una sensación que me llevó a pensar "buta que no me toque a mi, o que alguien se equivoque antes". Por un segundo, yo creo que por primera vez en mi vida, me di cuenta de lo que estaba pensando en ese momento y en los dos segundos siguientes repasé lo que había aprendido en esta introspección. Y ahí caí en cuenta que estaba siendo sumamente competitivo en algo muy simple: Un ejercicio de la clase de inglés.
Y mientras la profe revisaba las respuesta me pude ver como en un estado de competencia, donde no quería equivocarme si me preguntaban, donde quería ser mejor o al menos igual que el resto de mis compañeros, donde el orgullo vanidoso estaba tomando el liderato. Además, como todos habían acertado antes, prefería que no me preguntara y empecé a sentir timidez: "por favor que no me pregunte". De verdad que todo el proceso ocurrió tan rápido que en el momento no alcancé a transformarlo a palabras, pero pude razonarlo y entenderlo.
Antes que la revisión del ejercicio terminara, ya me había calmado, ya me daba igual que estuviera mala mi respuesta, si total, "estoy ahí para aprender" - me dije - y "no es una competencia con los compañeros" (que entre paréntesis son muy buena onda). Se me pasó la timidez y justamente me preguntaron, y justamente tenía mala la respuesta, jajaja, pero a esa altura ya había cambiado mi percepción de la situación y me encontraba relajado, distendido y sin vergüenza de decir algo equivocado. En forma habitual, me hubiera irritado y probablemente me hubiera puesto rojo y esas cosas de la vergüenza.
Entonces, al menos dos cosas ocurrieron en algo tan cotidiano. Primero, pude ver que estoy internalizando todas estas cosas que me estoy planteando al punto que realmente comienzo a ver un cambio de actitud. En segundo lugar, he visto que en el afán de querer conseguir respeto por el conocimiento me vuelvo sumamente tímido en situaciones públicas donde claramente puedo equivocarme.
Así, el orgullo y la soberbia, contrario a lo que pudiera pensarse por aquello de la sobrevaloración de la persona, me hacen tímido en determinadas ocasiones. Hoy pude definir cuales son esas ocasiones y el motivo. Y de verdad siento que este acontecimiento me va a servir en muchos aspectos y situaciones.
Fue una buena experiencia, un flash de lucidez.
martes, noviembre 09, 2010
9.- Autocrítica II
El doble filo del Orgullo
Prácticamente sinónimo de la soberbia, el orgullo no es más que "amor propio", autoestima elevada. Yo lo diferencio de la soberbia al considerarlo como una emoción o sentimiento, en tanto la soberbia la veo como una forma de ser. Digo que usualmente no se escucha decir "me siento soberbio", en cambio a menudo se puede escuchar, "me siento orgulloso".
Sin acudir a una definición precisa, porque no la tengo, diré que el doble filo de la espada acá es muy muy fino. Uno se puede sentir orgulloso, he escuchado en la vida común ello, del éxito de un hijo. Supongamos el caso de la madre que va a la licenciatura de su hijo. Indudablemente ella siente orgullo, se le hincha el pecho como diría cualquiera. ¿qué produce orgullo en esa persona? ¿percibir los logros del hijo como los logros de la madre, por el tiempo, esfuerzo y atino en la crianza?
Este es el punto más delicado al hablar de orgullo, porque no se puede saber ciertamente que mueve al orgullo en esos términos, donde uno se siente orgulloso no por cosas materiales, si no que por actos de terceros que creemos que también son logros propios. Cuando son cosas materiales, es muy simple, pues el orgullo se basa en la sobrevaloración de la persona justificándola en logros materiales, o mejor dicho, en cosas con precio.
Pero al hablar del orgullo que se siente por logros de terceros, y me refiero a todas aquellas actividades que no pasan simplemente por mi acción, es muy discutible que el orgullo no tenga sentido. En el mismo caso de la madre y el hijo que escribí antes, es sumamente necesario que esa madre tenga orgullo y que sea basado en su contribución al hijo. La retroalimentación del esfuerzo empeñado en la vida en logros de terceros hace crecer a las personas en buena forma: Justifica el amor propio no en cosas materiales, si no en experiencias de vida impagables. Si en un equipo de trabajo las cosas resultan bien por el buen desempeño de cada intengrante, es muy valido y necesario que dicho equipo se sienta orgulloso de su logro pues beneficia al crecimiento personal de cada integrante. La sensación de orgullo es la única paga que existe para el trabajo bien echo y que no se mide en dinero.
El problema es que es muy fácil que estos mismos actos de orgullo sean debidos a la vanidad. Y en aquellos actos, la madre puede despreciar completamente la labor realizada por el hijo para obtener su licenciatura pensando que es un logro sólo de ella, así como el líder del equipo de trabajo menosprecie completamente la labor de los miembros del "team" pensando que es sólo su propio logro. Y lamentablemente, siempre queda la duda si el orgullo es vanidoso o no.
Mi Orgullo
Aquí no vale mentirse a uno mismo. Yo debo decirme que he experimentado ambos orgullos más de una vez. Y debo decir que me siento orgulloso de mi vida, pero es porque he sido muy soberbio. Yo creo que no existe persona soberbia en el mundo que no se encuentre orgulloso de si mismo.
Entonces, ¿En qué posición estoy?. Ahora mismo siento que el filo del orgullo me va cortando, pues estoy más parado en el lado vanidoso. Es un doble estandar terrible el que se asocia a esta sensación de orgullo, porque siempre he dicho que no me interesan mayormente las cosas materiales, pero vaya que se siente agradable que a uno lo vean en la calle "bien". Vaya que es importante mostrar una buena imagen para que me atiendan rápido en los bancos o para conseguir un empleo. En la sociedad que me rodea, lo material se puede comprender casi como una necesidad para alcanzar una imagen adecuada para sobrevivir.
Al pensar en la soberbia, no era tan evidente la presencia de la vanidad. Me expliqué que se debía a una forma de vida. Pero al pensar en Orgullo, prácticamente siento que toda la vanidad que no estaba en la soberbia va apareciendo en conductas orgullosas. El orgullo vanidoso es como el "lado oscuro de la fuerza", es seductor y uno termina por no darse cuenta de caer en ello.
Sin embargo, y aquí viene lo complicado, para mi sinceramente no es tan importante el dinero como la agradable sensación de saber que estoy haciendo "las cosas" en la mejor manera posible. Y pienso que no es solo yo quien piensa de esa forma. Conversando con gentes, ahora que veo un aporte en las gentes, he visto que muchos de los que trabajan pueden ganar sueldos más que suficientes para una vida cómoda, sin embargo, si son menospreciados en sus trabajos, si no se les recompensa anímicamente, si no se les hace sentir orgullosos de si mismo, sienten que el trabajo los está matando.
Y yo pienso que cualquier actividad que realice y que no me haga sentir orgulloso no tiene ningún sentido. La sensación de Orgullo es una recompensa, que de no ser sentida, por mucho dinero que pueda haber, es todo vacío.
RESUMEN
Este tema es realmente complicado. Después del par de vueltas que me he dado entre letra y letra he visto que soy dos veces orgulloso.
Uno es por un acto de vanidad que de alguna manera a uno lo hace sentir más que el resto de las personas. Más atractivo, más divertido, más exitoso, más de todo.
Dos es por sentir el orgullo como la sensación de recompensa a cuando uno hace bien las cosas que hace, por irrelevantes que estas pudieran ser.
La primera, es comparativa. Es un orgullo fundamentado en cómo me veo en relación al resto. Y por tanto, pasa por la percepción del resto. Yo orgulloso me comparo con el otro y me veo mejor, pero en mi acto de vanidad ignoro completamente, ni me interesa siquiera saber, si para el otro es importante en algún minúsculo nivel aquello que causa mi orgullo. Esto es, pasa por ignorar la percepción de las otras personas. Yo soy orgulloso en mi propio mundo, imaginando que el estandar de vida que persigo es idéntico al que persiguen las otras personas.
En cambio la segunda es netamente personal. Es una sensación de recompensa que no pasa por la percepción de nadie más. No atento entonces contra los otros, no juzgo las formas de vivir de las otras personas y no me siento más que nadie con ello. Solamente me siento recompensado por lo que hice.
Pero es muy difícil luchar contra el primer orgullo en un mundo donde se incentiva la competencia, donde se elevan las comparaciones en todo aspecto, realmente en donde casi me obligan a compararme. Donde existen "modelos" y estereotipos definidos, que por lo demás van cambiando convenientemente para vender cosas nuevas. Donde el consumismo me bombardea de estímulos dirigidos directamente, como cual misil apuntando estratégicamente, a ser mejor que el resto. A tener más que el resto, a poseer "lo último", "lo exclusivo", lo que marca la diferencia.
Así que en la medida que me desprenda de la comparación al resto, el primer orgullo puede irse mitigando en favor del segundo. Quizás no sea más complicado que ello. Comprender que el otro ve un mundo tan distinto al mío que no hay margen de comparación para decir quien es mejor o peor. ¿Para qué compararse cuando es mejor aprender de los otros?
Prácticamente sinónimo de la soberbia, el orgullo no es más que "amor propio", autoestima elevada. Yo lo diferencio de la soberbia al considerarlo como una emoción o sentimiento, en tanto la soberbia la veo como una forma de ser. Digo que usualmente no se escucha decir "me siento soberbio", en cambio a menudo se puede escuchar, "me siento orgulloso".
Sin acudir a una definición precisa, porque no la tengo, diré que el doble filo de la espada acá es muy muy fino. Uno se puede sentir orgulloso, he escuchado en la vida común ello, del éxito de un hijo. Supongamos el caso de la madre que va a la licenciatura de su hijo. Indudablemente ella siente orgullo, se le hincha el pecho como diría cualquiera. ¿qué produce orgullo en esa persona? ¿percibir los logros del hijo como los logros de la madre, por el tiempo, esfuerzo y atino en la crianza?
Este es el punto más delicado al hablar de orgullo, porque no se puede saber ciertamente que mueve al orgullo en esos términos, donde uno se siente orgulloso no por cosas materiales, si no que por actos de terceros que creemos que también son logros propios. Cuando son cosas materiales, es muy simple, pues el orgullo se basa en la sobrevaloración de la persona justificándola en logros materiales, o mejor dicho, en cosas con precio.
Pero al hablar del orgullo que se siente por logros de terceros, y me refiero a todas aquellas actividades que no pasan simplemente por mi acción, es muy discutible que el orgullo no tenga sentido. En el mismo caso de la madre y el hijo que escribí antes, es sumamente necesario que esa madre tenga orgullo y que sea basado en su contribución al hijo. La retroalimentación del esfuerzo empeñado en la vida en logros de terceros hace crecer a las personas en buena forma: Justifica el amor propio no en cosas materiales, si no en experiencias de vida impagables. Si en un equipo de trabajo las cosas resultan bien por el buen desempeño de cada intengrante, es muy valido y necesario que dicho equipo se sienta orgulloso de su logro pues beneficia al crecimiento personal de cada integrante. La sensación de orgullo es la única paga que existe para el trabajo bien echo y que no se mide en dinero.
El problema es que es muy fácil que estos mismos actos de orgullo sean debidos a la vanidad. Y en aquellos actos, la madre puede despreciar completamente la labor realizada por el hijo para obtener su licenciatura pensando que es un logro sólo de ella, así como el líder del equipo de trabajo menosprecie completamente la labor de los miembros del "team" pensando que es sólo su propio logro. Y lamentablemente, siempre queda la duda si el orgullo es vanidoso o no.
Mi Orgullo
Aquí no vale mentirse a uno mismo. Yo debo decirme que he experimentado ambos orgullos más de una vez. Y debo decir que me siento orgulloso de mi vida, pero es porque he sido muy soberbio. Yo creo que no existe persona soberbia en el mundo que no se encuentre orgulloso de si mismo.
Entonces, ¿En qué posición estoy?. Ahora mismo siento que el filo del orgullo me va cortando, pues estoy más parado en el lado vanidoso. Es un doble estandar terrible el que se asocia a esta sensación de orgullo, porque siempre he dicho que no me interesan mayormente las cosas materiales, pero vaya que se siente agradable que a uno lo vean en la calle "bien". Vaya que es importante mostrar una buena imagen para que me atiendan rápido en los bancos o para conseguir un empleo. En la sociedad que me rodea, lo material se puede comprender casi como una necesidad para alcanzar una imagen adecuada para sobrevivir.
Al pensar en la soberbia, no era tan evidente la presencia de la vanidad. Me expliqué que se debía a una forma de vida. Pero al pensar en Orgullo, prácticamente siento que toda la vanidad que no estaba en la soberbia va apareciendo en conductas orgullosas. El orgullo vanidoso es como el "lado oscuro de la fuerza", es seductor y uno termina por no darse cuenta de caer en ello.
Sin embargo, y aquí viene lo complicado, para mi sinceramente no es tan importante el dinero como la agradable sensación de saber que estoy haciendo "las cosas" en la mejor manera posible. Y pienso que no es solo yo quien piensa de esa forma. Conversando con gentes, ahora que veo un aporte en las gentes, he visto que muchos de los que trabajan pueden ganar sueldos más que suficientes para una vida cómoda, sin embargo, si son menospreciados en sus trabajos, si no se les recompensa anímicamente, si no se les hace sentir orgullosos de si mismo, sienten que el trabajo los está matando.
Y yo pienso que cualquier actividad que realice y que no me haga sentir orgulloso no tiene ningún sentido. La sensación de Orgullo es una recompensa, que de no ser sentida, por mucho dinero que pueda haber, es todo vacío.
RESUMEN
Este tema es realmente complicado. Después del par de vueltas que me he dado entre letra y letra he visto que soy dos veces orgulloso.
Uno es por un acto de vanidad que de alguna manera a uno lo hace sentir más que el resto de las personas. Más atractivo, más divertido, más exitoso, más de todo.
Dos es por sentir el orgullo como la sensación de recompensa a cuando uno hace bien las cosas que hace, por irrelevantes que estas pudieran ser.
La primera, es comparativa. Es un orgullo fundamentado en cómo me veo en relación al resto. Y por tanto, pasa por la percepción del resto. Yo orgulloso me comparo con el otro y me veo mejor, pero en mi acto de vanidad ignoro completamente, ni me interesa siquiera saber, si para el otro es importante en algún minúsculo nivel aquello que causa mi orgullo. Esto es, pasa por ignorar la percepción de las otras personas. Yo soy orgulloso en mi propio mundo, imaginando que el estandar de vida que persigo es idéntico al que persiguen las otras personas.
En cambio la segunda es netamente personal. Es una sensación de recompensa que no pasa por la percepción de nadie más. No atento entonces contra los otros, no juzgo las formas de vivir de las otras personas y no me siento más que nadie con ello. Solamente me siento recompensado por lo que hice.
Pero es muy difícil luchar contra el primer orgullo en un mundo donde se incentiva la competencia, donde se elevan las comparaciones en todo aspecto, realmente en donde casi me obligan a compararme. Donde existen "modelos" y estereotipos definidos, que por lo demás van cambiando convenientemente para vender cosas nuevas. Donde el consumismo me bombardea de estímulos dirigidos directamente, como cual misil apuntando estratégicamente, a ser mejor que el resto. A tener más que el resto, a poseer "lo último", "lo exclusivo", lo que marca la diferencia.
Así que en la medida que me desprenda de la comparación al resto, el primer orgullo puede irse mitigando en favor del segundo. Quizás no sea más complicado que ello. Comprender que el otro ve un mundo tan distinto al mío que no hay margen de comparación para decir quien es mejor o peor. ¿Para qué compararse cuando es mejor aprender de los otros?
domingo, noviembre 07, 2010
8.- Autocrítica I
SOBERBIA COMO EJE CONDUCTOR EN MI VIDA
SOBERBIA Y EL MARCO CONCEPTUAL DE PERCEPCION
En este momento pienso que la soberbia que he presentado a lo largo de mi vida, en lo que me acuerdo de ella, corresponde con una conducta solitaria de mi parte. Mi familia e incluso mis amigos que más me conocen alguna vez me han dicho que soy una "isla". Nada me afecta, nada me conmueve y todo gira en torno a mi.
No recuerdo claramente cómo llegué a esta condición. Probablemente haya sido una forma de protección al mundo externo. Cuando niño era muy tímido, nunca quise participar activamente en nada, nunca quise sobresalir en nada que fuera ajeno a mi casa. Recuerdo que en los recreos me sentaba solo en algún lugar, o a lo más me juntaba con mi compadre Nilo que también tenía una característica media autista en ese tiempo. Avanzando un poco, me veo jugando en el patio durante los recreos, con mis amigos que en general eran bien piolitas (tranquilos). Nunca me acerqué demasiado a mis compañeros más revoltosos y durante las clases me encerraba en mi propio mundo pensando en cualquier otra cosa menos lo que decía la profe. Esos primeros años, digamos hasta 5º básico, me iba muy mal en notas.
Conforme crecí, ahora noto que el encierro en mis propios pensamientos continuó pero obviamente cambiaron los temas en los que pensaba. Si cuando chico pensaba en juegos y viajes a la Luna, luego de adolescente los pensamientos comenzaron a tener connotaciones más complejas: la vida, la religión, la ciencia, las mujeres, etc.
El encierro continuo en mis pensamientos me hizo crear una imagen fuerte respecto mi persona: "Que importa lo que digan los demás si a mi me interesa como yo pienso y como yo vivo". Es obvio, si no tenía mundo social debía fortalecerme en otro aspecto. Probablemente así se fue gestando una personalidad tipo "isla". Como solo tenía en ese mundo un solo personaje importante, Yo, entonces consideré que lo que hacía y pensaba era lo mejor. Me focalicé en hacer bien las cosas y afortunadamente tenía talento para varios temas. Así que tuve una suerte de consecuencia entre lo que pensaba sobre mi mismo y los resultados que veía en los estudios del colegio, que era la única responsabilidad que estaba consciente debía cumplir.
Para ayudar un poco a la formación de este ser soberbio y aislado, mis compañeros pensaban que realmente era un tipo inteligente y gozaba en ese aspecto de algo de respeto. Así encontré una forma de enfrentar el mundo: ser inteligente se podía ganar respeto.
Y como que me quedó gustando, estudiar un poco y sacar buenos resultados en este país no es la gran cosa. Además me había ganado un espacio de intelectualidad entre mis pares. Sin embargo, la actividad social siempre fue la pata coja. Al momento de las bromas, las tallas... yo resultaba demasiado serio. Mis compañeros revoltosos ganaban por mucho en ese aspecto y se divertían. Y si recuerdo bien a mi me daba rabia esa situación. Yo obviamente buscaba diversión en mi mundo de isla y me iba a hacer actividades más solitarias... andar en bicicleta, tocar guitarra pero solo. Me acompañaba de mis amigos más cercanos que eran más o menos en la misma tendencia y ellos formaban mi mundo social, sin embargo, no debo ser tan dramático: También tenía mi espacio social, conversaba con gente e iba a paseos con el resto del curso, pero nunca fue lo fuerte en mi persona. Entre estar con gente o estar solo, me sentía como pez en el agua estando solo.
En resumen, creo que la soberbia ha sido mi forma de pararme frente al mundo. Con ella me he abierto caminos y estoy donde ahora estoy.
SOBERBIA Y EL MARCO CONCEPTUAL DE PERCEPCION
Ahora pienso en cómo es mi soberbia. Definitivamente es contraria a todas aquellas cosas que estipulé en el marco conceptual de la percepción: Siempre he considerado tener la razón o al menos el mejor punto de vista. O sea que en 27 años de vida he creido que existen cosas fijas, como una realidad, sobre la que puedo tener razón. Pero ahora es distinto, pues he definido que cada persona tiene un propio mundo; sobre los múltiples mundos que corresponde a las distintas percepciones no puedo pensar en tener razón. Así que mi soberbia no cuadra con el pensamiento y forma de vida que estoy forjando en este momento.
Como escribí antes, mi soberbia es producto de haberme refugiado en mi mismo. En este contexto, no es que sea una soberbia tan ligada a la vanidad, si no al propio conocimiento de mi persona, a rechazar en general las actividades de masas y a pensar un poco las cosas buscando un punto de vista diferente, una forma de vida distinta. Creo que por este motivo la soberbia me ha dado resultados positivos en lo que se refiere al crecimiento profesional e interno. Se diferencia ello con la soberbia originada plenamente por vanidad, la que a uno lo vuelve arrogante.
El problema con mi soberbia es que genero juicios rápidamente y en forma arbitraria. Juzgo a las personas por unas pocas acciones, con una visión muy estrecha según me doy cuenta ahora. De esta forma me he privado de retroalimentarme de lo que el mundo me puede aportar. Por darme ejemplos muy simples pero reveladores: discrimino a quien escucha un cierto tipo de música (cumbia tipo "sound") por el simple echo de considerar esa música carente de calidad y asociarla a personas de bajo desarrollo intelectual. Que simple resulta ahora pensar que ese pensamiento es una estupidez. ¿Por qué mirar en menos a alguien simplemente por su preferencia musical considerando que puede ser una excelente persona en muchos aspectos?
Rápidamente puedo extrapolar mi soberbia, y en generar la soberbia, como el mecanismo primario que mueve la discriminación. Se rechaza y asigna un carácter negativo a todo aquello que no va con uno. Así, aún cuando no me he considerado nunca como discriminatorio, debo aceptar que lo soy en tanto la soberbia ha dirigido mi vida.
Debo regular la soberbia al punto en que pueda ver y estar consciente que las otras personas tienen mucho que aportar. Aun cuando la gente no sepa conceptos ni materias rebuscadas la percepción está siempre presente y configura diversos puntos de vista que no puedo pensar son peores o mejores que los míos. En rigor, son complementarios y todos los puntos de vista configuran una realidad más fortalecida, algo así como una súper-realidad.
Para finalizar, voy a puntualizar algunos aspectos positivos relacionados con mi soberbia. Al ser fundada en el autoconocimiento y en alcanzar un nivel intelectual:
- Me ha llevado a hacer mis actividades en la mejor forma posible. Casi llegando al límite de ser un perfeccionista. Sólo casi, porque no lo soy.
- Me ha llevado a desarrollar un pensamiento ligeramente distinto al común. Me ha distanciado de las actividades de masas, lo que en muchos aspectos considero como uno de los mayores aportes de la soberbia a mi vida.
- Al no estar fundada inicialmente a la vanidad, mi soberbia es percibida por el resto más como perfeccionismo que como soberbia. Increíblemente la imagen que la gente tiene de mi, según lo que me han echo saber explícitamente, es de un tipo que hace las cosas bien, con calidad y que dispone de muchos talentos.
Los aspectos negativos en tanto:
- Me hace ser discriminatorio.
- Me ha llevado a renunciar a tener una visión mucho más enriquecida del mundo. No he considerado la opinión del resto al considerarla insuficiente.
- Me ha llevado a ser precibido como demasiado serio, al punto de pesado, en el sentido de "crear un ambiente denso" a mi alrededor.
- Todo ello ha enriquecido mis falencias sociales en vez de mitigarlas.
miércoles, noviembre 03, 2010
7.- Autocrítica (herramienta de análisis)
Bueno, para seguir, necesito una herramienta bien concebida para auto-criticarme. En este contexto es donde desarrollaré la idea de la percepción para generar un marco de referencia para la crítica.
HERRAMIENTA DE ANÁLISIS
Llamo percepción a todo aquello que finalmente veo, escucho, siento... todo eso aún las cosas que no soy capaz de interpretar y que algunas personas denominan sexto sentido, percepción extrasensorial y todas esas cosas.
Pienso que puedo decir, sin equivocarme demasiado, que la percepción es distinta en cada persona. Es también alterable en la persona por sustancias externas que afectan el funcionamiento del cerebro. La lista es bastante gigante: Alcohol, marihuana, crack, .... , todo lo que puede ser considerado droga, que cause alucinaciones, distorsión en la "realidad" y velocidad de reacción, etc. También me parece que es modificable por el estado de ánimo de las personas. Evidentemente se muy poco de neurología y esas cosas, pero es algo que está a la vista.
Entonces la percepción es (1) subjetiva y (2) modificable. Por estos dos puntos lo que pienso que "es real" es subjetivo y además puede cambiar. Pésimas características para una herramienta de análisis, que puedo decir, clásicamente uno busca algo objetivo e inercial, sin embargo, no veo posible construir algo objetivo en este contexto. Así que el camino no será diseñar una herramienta al modo de "vara de medición", suficientes leyes y normas hay en el mundo como para caer en lo mismo acá. En vez de un marco de referencia, utilizaré un marco conceptual en donde no se listan obligaciones, si no simplemente una lista de conceptos y acotaciones.
- La percepción es todo aquello que aparece en mi mente, sea interpretable o no.
- Cada persona tiene una percepción propia con grado de sensibilidad distinta.
- Toda la información que me comunican otras personas pasan por el filtro de mi percepción.
- No es posible saber a priori, suponer, cómo es la percepción de las otras personas.
Listo. Ni demasiado complejo ni demasiado conciso. Los dos últimos puntos se refieren a que cuando yo recibo una información de otra persona, escucho una serie de conceptos, acciones, adjetivos, etc. que supuestamente son fijos (tienen una definición clara en un diccionario), pero lo que no es fijo es cómo reacciono emocionalmente ante cada palabra.
Como dije en una entrada anterior, los conceptos son solo acuerdos entre las personas derivados del modo de aprendizaje, pero el contenido de las cosas son subjetivas al estar ligadas a la percepción. Por ejemplo, si me dicen "el gato tiene hambre" yo puedo pensar de diversas formas respecto a ello: "pobre gatito, le vamos a ir a dar comida", "emm, dale algo de comer pu", "¿que gato?", "no me gustan los gatos, tíralo a la calle", "que va a tener hambre si se la pasa echado". Pero la situación puede ser tanto más compleja al agregar calificativos y complementos: "el gatito negro que me regalo la abuela tiene hambre y está raquítico"... ahora supongo que eso se lo dice la madre a dos hijos. Cada uno puede interpretar ello de una forma que probablemente no sea ni parecida a como lo piensa la madre.
pensamiento de la madre: "pa que me habrá regalado este gato de mier..."
hijo 1 : "pobre gato, que era de la abuela que en paz descanse, voy a llevarlo al veterinario"
hijo 2: "ese gato no es mío, más encima me rompió el sillón y los gatos negros dan mala suerte"
Claro, muy claro. Poco importa que los conceptos estén muy bien diseñados y puestos en un diccionario. La interpretación es subjetiva a cada persona. La complejidad del asunto vuelve imposible poder suponer que entiendo exitosamente la percepción de la otra persona; es el último punto del marco conceptual.
USO DEL MARCO CONCEPTUAL
¿Cómo utilizar este marco conceptual? En si no es subjetivo, pero lo que define si lo es. La percepción es subjetiva y por tanto también como la entiende cada persona. Sin embargo, más de alguno estará de acuerdo con los conceptos propuestos, pues en conceptos si que se puede estar de acuerdo.
No puedo decir, "ahh, soberbia, no corresponde a lo que dice el marco conceptual", porque ni siquiera aparece la soberbia ni ninguna característica de las personas mencionadas en dicho marco. La forma de utilizar un marco conceptual es simple: ¿cómo afecta la soberbia que yo tengo al concepto de percepción y los otros que aparecen en el marco conceptual? ¿Mi forma de ser soberbio pasa por encima de la percepción como subjetiva a cada persona? ¿He supuesto cosas de los otros al momento de ser soberbio?. Las respuestas serán diversas y claramente dependerán del grado de soberbia. No es que vaya a juzgar con ello en la forma de "ahh, la soberbia es mala" no se trata de eso, se trata de mediar y llegar a un balance de soberbia que respete los conceptos del marco conceptual.
lunes, noviembre 01, 2010
6.- Autocrítica (antecedentes)
¿Cómo hacer una autocrítica sin caer en el exceso de subjetividad? No queda duda que quien mejor me conoce soy yo mismo, lo que no significa que me conozca bien, pero a la vez es demasiado autoreferente. Por otra parte, otra persona quien me critique no sabría tanto sobre mi como para hacerlo de buena forma.
Uno no puede criticarse pensando que está bien. Pero si estoy haciendo una introspección probablemente es porque no me encuentro de la mejor forma. En este tipo de proceso, en que uno está dispuesto y libre a cambiar la mentalidad, la forma de pensar, de juzgar y de discernir creo que se es capaz de no ser autoreferente. Pero bueno, no queda de otra que mantener en mente estas "falencias" en la autocrítica e intentar minimizarlas.
ANTECEDENTES
Esto es bastante simple, aunque no menos doloroso; ver y aceptar las fallas hasta el momento, al menos las principales.
Yo pienso que he sido bastante soberbio en lo que llevo de vida. Siempre pensando que la razón es mía y que el resto del mundo son prácticamente seres subnormales que se dejan llevar por el viento y viven...y viven. Esto es tan arraigado en mi personalidad que llego hasta a sentir gusto y agrado al escribirlo. Me hace sentir "más", me da poder sin tener poder alguno. Me hace reír de las gentes y sus pensamientos que considero (aun ahora) tan básicos y simplones: "Que llegaron a este mundo a subirse a una bibicleta sin saber primero que es un camino y pedalean incesantemente para llegar a la meta que jamás ha sido su propia meta y que por tanto jamás alcanzarán. Pobre gente que vive como les dijeron, que hacen lo que se viene haciendo de siglos, pero que consideran lo básico como "demasiado básico" en vez de considerarlo esencial, olvidando que lo esencial es justamente lo básico. En tanto se llenan de vacías actividades tanto más glamorosas y pudientes tanto mejor" Este tipo de pensamientos me fortifican, me agradan y evidentemente me hacen ser soberbio en todo el ancho de la palabra.
Definitivamente he sido una persona orgullosa, en tanto realzo lo importante en mi y disimulo o minimizo lo deficiente. Aún más increíble, soy orgulloso intentando mostrar que no lo soy. Tomando muchas veces actitudes humildes cuando no corresponde. Esto lo he visto en mi cuando se produce la siguiente inconsecuencia: A veces he tenido logros que han sido en algún grado públicos, por ejemplo, haber obtenido alguna vez una excelente nota en un certamen en un ramo donde en general a nadie le va bien. Cuando llego a ver mi nota, mis compañeros me aplauden y felicitan y ¿cuál fue mi actitud?: Mirada hacia el piso, sonrisa ligera, tratando de no llamar tanto la atención. Pero en el fondo, me sentía muy pero muy superior, grandioso. La táctica consiste entonces en hacerse el humilde en momentos de reconocimiento para crear en la gente la imagen de una persona humilde y así maximizar el logro y la imagen de buena persona que se proyecta. O sea, orgullo en grado máximo.
A pesar de ser un tipo que normalmente puedo mantenerme un tiempo razonable en conversaciones de cualquier índole, tomando ya sea el papel de ignorante o de conocedor según corresponda, he notado que caigo en el desatino más veces de las que debería. A veces digo cosas que causan un impacto negativo, ya sea en cómo la gente me ve o, de frente, causando malestar a los otros con el comentario. Puede ser "falta de roce", de no tener mucho mundo, de haber viajado poco o quizás sea algo más de fondo.
Mi capacidad de conmoverme esta disminuida notablemente. Casi nunca lloro, casi nunca le digo a mis cercano el famoso "te quiero", casi me da lo mismo lo que le pasa al vecino en tanto no me afecte directamente. Si alguien me pide plata quedo pensando "este tipo gana más plata que yo puro limosneando", si alguien pasa a la casa a pedir comida pienso "anda mirando a ver como es la seguridad en la casa" o bien " todos los días pide comida sin trabajarle un peso a nadie". Casi me da lo mismo si en algunos países hay hambrunas, guerras, pestes. Incluso a veces casi me da lo mismo lo que le pase a un familiar directo o indirecto. ¿Frío?... probablemente sea el calificativo que mejor le va a esta descripción.
Soy empático sin serlo. O sea, considero que soy capaz de ponerme en el lugar de la otra persona y que ello es suficiente para aconsejarla o discutirle. Pienso que soy capaz de sentir su vida como la mía y en esta forma creo que el consejo que puedo dar es el mejor consejo posible. De verdad ahora me pregunto ¿cómo me pude considerar empático alguna vez si menosprecio a la gente?
Ya veo que se está extendiendo mucho el texto, así que consideraré estas características como las principales a auto-criticar. En el camino evidentemente irán apareciendo otras conforme me vaya acordando.
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