domingo, octubre 03, 2010

2.- Referencias

Por más que he intentado desvincularme de una referencia, en estos días he llegado a la siguiente conclusión: Es imposible no hacerse de una referencia para guiar la opinión y la vida misma. Un ser sin una convicción es un ser muerto.

En el mundo de la nada por donde vago no existen las formas. Todo es plano, sin dimensión, sin aristas. Sin embargo, basta que agregue un punto de luz para ver, por lo menos, los límites de la nada. Al estar yo presente en la escena, automáticamente se genera el primer objeto en la nada, mi propia sombra.

Lo anterior me resulta sobrecogedor, pues me recuerdo que este viaje no es un viaje físico, si no de opiniones. Y me encuentro con la mayor contradicción en años: al hacerme de una referencia, la propia luz que guiará mi opinión y vida produce una sombra donde evidentemente no puedo ver.

Llamaré Fe a todo aquello en que creo y que está escondido por la sombra que mi convicción genera sobre mi mismo. Ahora bien, si hago una analogía con la sombra física, no tengo que ser un superdotado para entender que mientras más fuerte y puntual sea la luz, tanto más fuerte y bien definida será la sombra.

De esta forma, las convicciones más fuertes generan sombras de opinión, vacíos sobre la propia convicción, que demandan una Fe tanto mayor. Y quien se adhiera a tal convicción necesariamente se obliga a la Fe.

Pero así como se ha generado la Fe en el espacio de la nada, es muy fácil destruirla. Al menos dos formas se me ocurren: (1) Adherirse a una convicción difusa, no muy intensa, que generará una sombra imperfecta donde tal vez pudiera aún verse algo y (2) Tener más de una convicción puntual fuerte, que sean lo más apartadas entre si, eliminando con la luz de una referencia las sombras producidas por las otras.

¿será posible vivir de acuerdo al punto (2) ? ¿será posible adherirse a más de una convicción sin destruir no solo la Fe, si no las convicciones en si mismas?

2 comentarios:

  1. Es interesante la comparación, pero creo que hacer un simil entre un fenómeno físico y uno metafísico es limitar al segundo.
    Los seres humanos nos guiamos por los valores y estos son muchos, no uno solo y muchas veces ambiguos no son categóricos....

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  2. Yo pienso que cuando nos adherimos a una creencia, no solo en religión si no que en cualquier cosa, nos supeditamos a un absoluto: La definición de la creencia.

    Suelo hablar en relación a lo religioso pues es lo más simple para ejemplificar, por ejemplo, creer en Dios implica aceptar la definición de Dios. Yo se la he preguntado a mis padres y según ellos es: "Dios es el que es"... ¿me entiendes a lo que apunto con una sombra sobre la propia referencia? No es tan alejado el ejemplo de la luz, considerando que usualmente se considera a Dios como sinónimo de luz. Digamos que no es un invento mío usar esa analogía.

    A un hombre que cree en Dios no se le puede discutir eso, porque "es el que es", pero para un no creyente sigue la pregunta "bueno, ¿pero qué o cómo es?". Porque el no creyente no es supedita a la creencia, para el la Fe en Dios es falta de conocimiento.

    Ahora, me cabe la duda si nos guiamos por valores. Aún no llego a analizar algo así. Nos hacemos de un conjunto de valores, pero la Fe no tiene relación con esos valores, no necesariamente. Pa más adelante dejo ese tema.

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