"Yo soy así, y que." "El que le gusta bueno y el que no, no."
Esa frase la he escuchado innumerables veces de prácticamente todas las personas que me rodean. Es como un punto final con platillos y bombos a cualquier discusión de índole personal. Yo también la he dicho antes, por ese motivo entiendo vagamente lo que representa.
En primer lugar, representa un amor propio a la identidad que yo atesoro. Yo soy de tal forma que me gusto en extremo, aún si mis actos traen consecuencias negativas para mi y/o para los que me rodean.
En segundo lugar habla sobre la incapacidad voluntaria, creo, de que uno intente hacer un cambio de actitud. Yo diría que "es miedo" lo que mejor expresa lo que se siente cuando otras personas me hacen ver algo malo en mi. En realidad no puedo decir que todas las personas sientan lo mismo, quizás para otros sea rabia o que se yo.
Hace un tiempo, leí a la vocera de gobierno en twitter que "uno no puede abandonar las convicciones"(es parte de una frase más larga). Yo pienso que eso es una forma muy inteligente y hasta bonita de decir exactamente lo mismo. Lo que pasa es que quien se sujeta a sus convicciones necesariamente se sujeta a si mismo, a lo que más quiere de si, ya que las convicciones representan todo aquello que guía las decisiones fundamentales de nuestra vida.
Sujetarse a las convicciones o "yo soy como soy" (en términos populares) fundamenta la consecuencia de lo que somos con lo que hacemos. Por tanto, mientras más fuerte sea este principio más inquebrantable es la voluntad de la persona. Por decirlo de alguna forma, más fuerte se vuelve la persona.
Pero hay que hacer una diferencia en esta fortaleza, y es sutil. La fortaleza no se debe a que las convicciones sean fuertes por si mismas, sino a la fuerza con que cada uno se adhiere a lo propio. La fuerza impresionante está en la voluntad de las personas a seguir un principio. Como para graficarlo, se me imagina una garrapata; este bicho no se adhiere de tal forma en el pescuezo de un perro por la fuerza de la sangre, porque la sangre (a pesar que es fundamental para la garrapata) no tiene fuerza en si. Es ese sistema de ventosa que tiene este bicho el que se aferra con voluntad de hierro al pobre animal.
Hecha la diferencia, se puede abandonar convicciones manteniendo la fortaleza individual como persona. La consecuencia se ve relegada a un segundo plano. Siendo más justo, mis actos pueden variar de lo que uno dice adherirse. Suena feo en principio, pero es porque la "consecuencia" tiene dos caras de las que usualmente se enseña una. La consecuencia puede ser "subjetiva" y "objetiva". La idea es que ahora mis actos se ajusten a lo que otros me hagan ver y no solamente a lo que yo veo. Se pasa de una consecuencia subjetiva (mía, de mi mundo) a una consecuencia objetiva (de todos, del conjunto) y esto es fundamental para la convivencia y la integración de la cultura ajena.
Resumiendo, la consecuencia subjetiva lleva a las personas a individualizarse y fortalecerse en ese sentido; a incrementar notablemente la voluntad y, por tanto, se aprecia como un bien en las personas. Personas consecuentes con lo que piensan, intachables, pero incapaces de cambiar de punto de vista. La consecuencia objetiva, en cambio, conserva la fortaleza de las personas pero no en una forma individual. Abandona los liderazgos y no intenta imponer voluntades. Por tanto suele verse mal, en el sentido de que las personas así parecen muy volubles, un día de una parte y otro día de otra parte, sin embargo eso es sólo una apreciación erronea. Las personas que adquieren una consecuencia objetiva ya tuvieron y observaron la consecuencia subjetiva y la comprenden. Saben de sus beneficios, pero también comprenden que es el motor de una sociedad segregada, prejuiciosa y desequilibrada entre muchas otras cosas.
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