jueves, febrero 10, 2011

La importancia del hombre

... parece ser que el humano (mujer u hombre) se siente importante en el mundo por naturaleza. Quién sabe, quizás todos los seres vivos se siente igual de importantes en su propia conciencia, o bien solo los humanos somos tan vanidosos como para llegar a tener pensamientos de ese tipo. He leído en alguna parte que el "intelecto humano" es un instante en el tiempo, una cosa pasajera que una vez desaparezcamos de la faz de la Tierra ha de ser nada y en nada afecta al universo. Pero tal premisa lleva irrevocablemente a la conclusión que todo el mundo humano, tan complejo como lo vemos, es creación del hombre (en sentido general, mujer/hombre) y de su mente; todas las ciencias, conocimiento, tecnología son propias de la inventiva humana (independiente de si tal inventiva es dada divinamente o no). De esa perspectiva, la idea que el hombre es efímero se contrapone a su carácter creativo, que resulta ser paradójicamente impresionante. Es por ello que pienso que esa forma de pensar es extraña al conducir a dos posturas que se contradicen notablemente en cuanto a la relevancia del hombre. 

El problema nace en ese pensamiento de que el intelecto es realmente propio del humano y que ningún otro ser lo tiene. Ese solo pensamiento es egocentrico, egoista y vanidoso, al tener un carácter de propiedad exclusiva sobre algo, de manera que no es extraño que conduzca luego a pensar que el mundo antropomórfico es espectacular e increíble, desarrollado por esa inteligencia que es propia del humano y que es tan impresionante que parece ser dada divinamente. El desprecio inicial del hombre respecto al universo está más ligado a la religión de lo que parece y es por tanto una idea que se encuentra con facilidad en las personas que hemos sido influidas en algún grado por el cristianismo (o  cualquiera que diga que el intelecto y razón es dado al hombre divinamente). 

Por esto, quedé perplejo ante la idea que llegó a mi hace un par de semanas, cuando quede imaginando que el conocimiento puede estar flotando en el universo, que puede ser parte de la naturaleza como tal, que las leyes de la naturaleza no son ecuaciones matemáticas rígidas, sino que alcanzan una esfera superior al hombre. En este contexto, el hombre se perfila como un ente que tiene capacidad de percibir el conocimiento natural, que nos rodea como una nube imperceptible, así como cualquier otro ser puede tener capacidad de percibir el conocimiento en algún grado o escala. La importancia del humano se limita a interpretar el conocimiento circundante y expresarlo en las diversas formas que morfológica y socialmente somos capaces: lenguaje, escritura, ciencias, técnicas, etc, pero no más que eso. Si alguna vez el humano llega a desaparecer sobre la faz de la Tierra, el conocimiento y las leyes naturales permanecen intactas a la espera de ser interpretadas nuevamente mientras todo continua su movimiento naturalmente establecido.

Al pensar de esa forma, el hombre no tiene más importancia que una hormiga, ambos interpretamos conocimiento a una escala distinta con los sentidos que ambas especies disponen para ello. Y si ha de existir un dios, es mucho más razonable esta posición que la anterior donde el intelecto es propio del hombre. Dentro de la misma humanidad, la capacidad de percepción es distinta en cada individuo. Ya lo decía en algún momento de este blog un par de meses atrás, cuando aún pensaba con Fe que el conocimiento es parte y producto del hombre. Ahora veo que esta idea no cambia al pensar en el conocimiento y al hombre como partes del mundo, pues como receptores e interpretadores del conocimiento flotante, cada persona es morfológicamente distinta: nadie canta con la misma afinación, ni ve con igual cantidad de detalle, ni habla en la misma lengua ni con el mismo sentido, ni siente el calor y el frío en la misma medida. Por eso cada persona interpreta la fracción de conocimiento que es capaz en tanto toda la expresión que se puede llegar a hacer del conocimiento esta socialmente restringido.

En forma esquemática:
  • conocimiento -> recepción -> expresión -> ciencias, religiones, técnicas.

esquema que es sujeto a cambios en tanto vaya pensando en más profundidad esta idea. La expresión veo yo que es limitada socialmente. La convivencia social aparece mucho antes que la expresión, más ligada a la recepción del hombre o incluso como un ente aparte: de la naturaleza misma del hombre. Las características básicas del hombre, miedo, ira, etc, forman un plano social dominado por la necesidad de sobrevivir, para lo cual se instaura un orden sea cual sea (reyes, clanes, sacerdotes/sacerdotizas, democracias, castas, etc). La expresión puede hacernos ver que una rueda puede suplir el trabajo de muchos hombres, haciendo que el orden social vaya cambiando al mover a estos trabajadores a una nueva actividad, pero cuando la expresión resulta en un peligro para el poder dominante de la sociedad, entonces es limitada, censurada e incluso declarada como pecaminosa, cosa que ha ocurrido y continúa ocurriendo en este momento.

¿Entonces para qué tanto cerebro? La cosa está en que el hombre y los otros animales tiene un sentido lógico distinto. El hombre ordena las cosas de acuerdo a una lógica y cuando no es capaz de ordenarlas, o las desecha o las declara divinas. Tal como una hormiga ordena en una hilera infinitamente larga en comparación con su tamaño la cadena de alimentos que lleva a su hormiguero, el hombre tiene una capacidad lógica con que ordena todo lo que es capaz. Al parecer la hormiga solo es capaz de ordenar alimento en tanto el hombre le da para ordenar ideas, conocimientos, alimentos, cualidades de las cosas, etc. Una araña crea su telita de araña lógicamente por donde pasan los insectos. Esto que parece ser un instinto animal no es más que un sentido de lógica, de orden, de ver que las cosas ocurren bajo una sucesión de hechos, tal como los números son una sucesión de cantidades incrementadas en alguna fracción. La complejidad de nuestro orden respecto al de los animales hacer parecer que el hombre tiene intelecto y los animales instintos, pero básicamente es la misma cosa, al menos al pensarlo como lo estoy expresando.

continuará...

 

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