miércoles, junio 27, 2012

La motivación...

La motivación... ¿Qué me impulsa a seguir un determinado camino en la vida? En el ejemplo de la entrada anterior, la roca, que vendría siendo yo mismo, cae por la pendiente de la montaña. Físicamente se diría que cae por gravedad, por una fuerza que la tira hacia abajo. Ese algo, llamado fuerza, provoca el movimiento.

Hace algún tiempo proponía en este mismo blog que la opinión es la antesala de la acción: La opinión es la tendencia a una acción. La opinión así definida es bien parecida a la fuerza que mueve la roca. La fuerza puede estar, pero no necesariamente generar movimiento de la roca. La opinión puede estar, pero no necesariamente generar acción. Siguiendo este paralelo con la fuerza, habría entonces que aceptar  que la acción es impulsada por una opinión, pero a la vez bloqueada por otras. Se podría incluso postular algo como lo siguiente:

"La acción que tomo sobre un determinado tema es el resultado de todas las opiniones sobre el tema".

Y así, la motivación es la resultante de las opiniones. (la fuerza neta que produce el movimiento). A modo de comprobación veré un caso, a ver si esto funciona o es un disparate.

¿Qué me motiva a tomar desayuno? Las opiniones (supuestas) en juego serían las siguientes:
  • tengo hambre. Si no tomo desayuno ando mal el resto del día.
  • siempre tomo desayuno a las 9 am, por costumbre.
  • tengo que estar en una entrevista de trabajo a las 9:15 am en un lugar a media hora de mi casa.
  • hoy desperté a las 8:30 am.
Ahora, ¿cual es la motivación?. Según lo que dije antes, la motivación es la resultante de esas opiniones. Así que habría que ponerlas en una balanza. En primer lugar, hay una necesidad fisiológica básica: la necesidad de alimentarse; pero nadie se muere por no tomar desayuno. En segundo lugar, hay una costumbre que muchas veces cuesta sobrepasar. Luego, opino que necesito un trabajo y la oportunidad es buena, pero tengo solo media hora para levantarme, tomar desayuno y llegar a la entrevista...mmm.

La resultante de estas opiniones no es tan simple como sumar fuerzas. Hay una subjetividad personal, cada persona evaluaría con diferente peso cada una de las opciones. Quizás puedo pensar que no alcansaré a llegar a la entrevista por muy rápido que me levante, así que para qué correr tanto. Mejor me relajo, tomo desayuno, me compro un diario y busco otro trabajo.

En definitiva, las opiniones competirán y generaran una acción. Incluso la acción puede ser "seguir durmiendo" si las opiniones anteriores se destruyen entre si. (ej: "me desperté muy tarde!!, perdí la entrevista y se me quitó el hambre") 

Resumiendo,

La motivación que me mueve a seguir un camino dado en la vida (en algún tema particular) es la resultante (la suma) de las opiniones que puedo tener.

Rememorando un poco, también dije alguna vez que la opinión es formada por la información. Así que en la base del problema tendría el conjunto de información que dispongo (o a la que tengo acceso) y que forma mis opiniones. Las opiniones sobre un tema compiten generando la motivación que lleva a la acción.

Así, cuando me compro un celular por ejemplo, hay una motivación que probablemenete dirá algo como "necesito estar comunicado". Esa motivación vendrá de contraponer opiniones sobre gastar dinero en un servicio (económico), estar o no estar siempre disponible (privacidad), todos mis amigos tienen celular (social), etc. Y cada una de ellas está formada por un montón de información.

De todo lo anterior deduzco que parar poder responder si estoy conforme con lo que hago, necesito escudriñar en la masa de información que forma mis opiniones. Ver la naturaleza de esta información y la validez de la misma.

martes, junio 26, 2012

¿Hasta qué punto y bajo qué estándares estoy de acuerdo con lo que hago?

Blogger me borró muchas entradas anteriores!!! blogger se actualizó y me borro buena parte de mis escritos. 

Lo cierto es que no me acuerdo mucho que decían, pero eran parte de mi pensamiento y lo llego a sentir un poco. Sea como sea, nada impide escribir un poco y continuar plasmando una que otra idea en este mundo virtual.

En esta ocasión nada más voy a plantear un problema personal. ¿Hasta qué punto y bajo qué estándares estoy de acuerdo con lo que hago?. Voy a establecer el contexto en que se genera la duda.

Me parece que, en general, no solo hablando de mi, se sigue la vida tal como una roca cae por una pendiente. Desde que uno nace hay ciertas pautas ¿o no?. En realidad en este país las pautas están dadas por la clase social a la que se pertenece. En mi contexto, esas pautas son de la clase media, al menos en mi infancia más tirado para baja que para alta. Estas son:

  • Solo jugar, hasta como los 4 años.
  • Ir al jardín infantil, desde los 4 años. 
  • Entrar al colegio, desde los 6 años y estudiar hasta los 17 (o hasta que se acaba el 4º medio).
  • Entrar a la universidad o instituto, para conseguir una profesión o un nivel técnico.
  • Ponerse a trabajar.
  • Jubilarse.

Obviamente hay variantes, nadie vive igual. Además faltan una serie de actividades y decisiones intermedias muy  importantes. Pero simplificando el asunto, se puede poner la primera pauta en la cima de una montaña, la última en el valle, y luego dejar caer la roca desde la cima. La roca caerá pese a los obstáculos, tendrá sus desviaciones, en algunas partes la roca irá  más lenta, en algunas más rápida y en otras se deteriorará.

Yo estoy en la pauta Ponerse a trabajar. Mirando hacia atrás veo que todo ha sido prácticamente determinado. Algunas personas, sea por rebeldía o por un estado de conciencia superior, quiebran el esquema antes. Tal no ha sido mi caso. Mi posibilidad de cambio habría estado cuando elegí entrar a la universidad o hacer otra cosa, pero en esa época tenía en la conciencia que había que ser alguien en la vida, tener un buen pasar y muchas otras cosas que la familia va grabando en la memoria y que no son necesariamente las que yo podría plantear en estos momentos.

Ahora no me puedo arrepentir del camino que he seguido, pues soy lo que soy por lo vivido. Bien puedo pensar que yo he hecho ese camino, pero sería muy mentiroso de mi parte. Mi capacidad de decisión hasta ese punto, hasta entrar a la universidad, en realidad no existía. Así que lo que puedo decir es que he seguido un camino predefinido y además con bastante éxito (éxito entendido no como una opinión personal, sino como la suma de comentarios que me han dicho o he escuchado sobre mi).

Pero ahora que siento que debo de independizarme, me cuestiono si quiero seguir la pauta. Entiéndase que no voy a cuestionar si quiero o no trabajar. Lo que voy a cuestionar es si acaso continúo el hilo que viene desde antes y trabajo de lleno en lo que estudié o si rompo ese esquema, y trabajo en otra cosa. Si tiene esto algún sentido ¿cuales son los pro y los contra?.