Creo que por primera vez se ha dicho, de forma correcta o no para la sensibilidad general, lo que es una verdad en Chile desde que tengo uso de razón: la educación es un bien de consumo.
Sumergido en una utopía, veo la educación como la herramienta fundamental para producir el intercambio cultural entre las personas, de tal forma que cada persona se aleje un poco de sus posturas fundamentalistas y sea capaz de ver las postura del otro. Según lo veo, es un mecanismo para llegar a un acuerdo común en cualquier tipo de discusión. Esta educación es la que uno mismo se debe forjar. Requiere de el interés personal en conocer acerca de otros, de culturas diferentes, etc. y no necesita ser acreditada ya que no se enseña en ninguna parte en Chile.
En Chile, la educación de la que se habla hoy es ciertamente un bien de consumo que sigue el patrón de la educación separatista de las familias que impera nuestra sociedad. Es una educación de especialización, que genera por si misma enormes brechas entre las personas, lo cual es evidente. Se diferencia, por medio de esta educación de consumo, lo que es un ingeniero de un médico o un abogado, más aún se separa lo que es un técnico de un profesional y sobre todo, lo que es cualquier profesional hombre de una profesional mujer.
Así, que el Presidente haya dicho que la educación en Chile es un bien de consumo, es asertivo al reconocer que se habla de la educación de especialización. Al verlo de este modo, es hasta correcto y necesario que sea así, pues como bien económico es consistente con el capitalismo de nuestro país. Si el financiamiento viene de cuantiosos impuestos generales para favorecer a todos o si el esfuerzo debe ser individual optando por créditos personales es una cuestión de forma más que de fundamentos, pues en cualquier escenario se está pagando por una herramienta que proporciona dinero.
A mi me interesa la educación que permite a las personas ser mejores personas. La educación de especialización solo crea un profesional capacitado para una tarea específica y no tiene ninguna relación con la calidad humana. La educación que me interesa está arraigada en la educación familiar y el conocimiento de uno mismo. No tiene títulos ni se paga por ella, sin embargo es que la maneja las decisiones de las personas. Ya había escrito sobre esto en http://cierratumente.blogspot.com/2010/12/libertad.html y en base a ello creo que los esfuerzos actuales en materia de educación deberían converger a mejores condiciones de financiamiento y calidad, pero jamás va a conducir a eliminar la brechas sociales, simplemente las aumentará ya que es a lo que conduce la educación de especialización en nuestro actual escenario cultural.